Colombia en 7 semanas


BARICHARA


Para muchos Barichara es el pueblo más bonito de toda Colombia pero llevando a nuestras espaldas varios pueblos de fachadas blancas, arquitectura colonial y calles empedradas, nuestra reserva de sorpresa estaba en mínimos, sin embargo, después de haber pasado tres noches en Barichara puedo decir que nos habríamos quedado un día más, en detrimento de Villa de Leiva donde el entorno no me parece tan aprovechable.

La característica principal de Barichara, además de su arquitectura colonial ya mencionada, es el hecho de que esté asentado sobre una montaña, sí, con calles empinadas, pero también con varios  miradores espectaculares. Barichara se encuentra, además,  ubicada en el territorio de los indígenas Guane, de hecho, muy cerca de allí está el poblado con el mismo nombre, al que se puede llegar a pie a lo largo del camino real (5 km en descenso) y regresar cómodamente en bus. En el centro de la villa, como en todos estos pueblos, la vida gira en torno a la plaza principal y la fotogénica Catedral de la Inmaculada Concepción hecha de arenisca.

En el pueblo se pueden contratar los servicios de triciclos turísticos por unos 35.000COP y aproximadamente 75-90 minutos que te llevarán a los lugares principales de la localidad. Para los que no quieran lidiar con las cuestas y el sol o tener un primer contacto con un suplemento de información. El paseo a pie que no debe faltar es el del atardecer, cuando la temperatura empieza a descender y las calles van cobrando un tono distinto especialmente la calle  8 que conduce hasta el Bio parque Moncora.

En la entrada del pueblo desde Guane se encuentra el mirador Salto del mico desde el que se puede contemplar el cañón del río Suárez, el Parque Nacional Serranía de los Yariguíes y algunos municipios sobre el valle. Junto al cementerio hay otro mirador con una caseta donde se puede tomar algo disfrutando de las vistas.  Otras rutas de senderismo nos llevan desde Barichara a Cabrera o a Los Santos. Desde la vecina localidad de Villanueva hay otras opciones.

A poca distancia de Barichara se encuentra la ciudad de San Gil que en los últimos años ha ido incrementando el número de visitantes que buscan deportes de aventura, especialmente conectados con el río Fonce. La iguana es el animal emblemático de la localidad, se pueden observar tomando el sol  sobre los árboles al cruzar el puente (lado derecho) en dirección al centro comercial El Puente. Aparte del Parque Natural El Gallineral, ubicado en la misma ciudad, no hay mucho más de interés.

Desde San Gil continuamos el viaje hacia el norte: Bucaramanga / Girón. La carretera escénica es espectacular de las que hemos visto en Colombia, pasando por el Cañón del Chicamocha en el Parque Nacional del mismo nombre.


GIRÓN


Girón es un pueblo tranquilo junto a la bulliciosa Bucaramanga. Está incluido en la lista de los pueblos más bonitos de Colombia y sin duda merece una visita si estás por la zona. En nuestro caso teníamos un vuelo desde Bucaramanga y ese fue el verdadero motivo de nuestra visita.  


VILLA DE LEYVA


Aunque pueden compartir algunos elementos comunes, cada localidad turística tiene algunos atributos diferenciadores. En Villa de Leyva éstos son sus balcones acristalados de madera. Además, esta villa puede presumir de poseer la plaza más grande de toda Colombia.

Con calles de adoquines y fundada en 1572, es una de las joyas coloniales del país, aunque ha perdido parte de su encanto al convertirse en una localidad excesivamente turística, especialmente los fines de semana, cuando este tipo de localidades reciben multitud de visitantes nacionales. Los sábados se celebra el mercado semanal en su plaza principal y durante nuestra visita casualmente coincidimos con el festival nacional de aire y las cometas por lo que pudimos disfrutar del cielo y la plaza llena de cometas. Al día siguiente, lunes, parecía otro pueblo. Desde el mirador que sobre la colina que queda a espaldas de la iglesia principal se obtiene una bonita vista panorámica.

Desde Villa de Leiva visitamos  Ráquira, a unos 30 minutos. Esta pequeña localidad  destaca por la producción de artesanías en cerámica. Hay multitud de tiendecitas con decoración realmente recargada de productos. Un pequeño museo al aire libre.

Para continuar hacia el norte, dirección a Barichara se puede viajar desde Tunja o directamente viajando desde Villa de Leiva hasta  Arcabuco a través de la sierra de Iguaque (1h, 10.000COP) y desde Arcabuco tomar el bus que va hacia San Gil (35.000).


JARDÍN


El pueblecito de Jardín fue ese típico lugar en un viaje del que no sabes prácticamente nada, por lo que tienes cero expectativas y se acaba convirtiendo en uno de los principales recuerdos del viaje. Pasamos allí un par de noches y, de volver atrás, me habría quedado al menos una noche más para poder visitar Jericó (pueblo de peregrinaje católico) o simplemente seguir disfrutando de su entorno natural.

En Jardín nos alojamos en el Rosita 2, en una habitación con terraza privada con una vista increíble sobre las sierras de Betania y Morelia. Por las mañanas un toldo de bruma espesa cubre el marrón de los tejados. Desde el pueblo se pueden realizar un par de rutas de senderismo sencillitas y circulares que comienzan cerca del estadio. La primera nos llevó hasta el mirador que hay sobre la estatua de Cristo y luego descendimos hasta ella para disfrutar de un tinto en el restaurante que hay junto a ella, esta ruta también se puede hacer linealmente subiendo directamente hasta el restaurante (si no llueve) y extenderse para visitar las cascadas cercanas (ver en maps.me)  La segunda nos lleva hasta el rústico teleférico de La Garrucha pasando por un par de cascadas; al final del recorrido se puede descender al pueblo por rudimentario teleférico o continuar hasta cruzar por el puente.

Los fines de semana suele haber alguna actividad en el teatro dentro en el programa cultural de la localidad, si tienes la oportunidad no te pierdas la visita al histórico teatro municipal recientemente restaurado, orgullo de todos los vecinos.

Llegar a Jardín desde Medellín es fácil, salir de Jardín hacia el Eje Cafetero es algo más complicado, ya que los escasos 50 km que separan a Jardín de Riosucio se deben recorrer en 4 horas en un viaje en chiva por carretera de montaña sin asfaltar (8 am) o hacer el recorrido en bus, un poco más largo en tiempo 4´5 horas y en kilómetros (180) rodeando la sierra.


CALI


Poco que decir de Cali. Durante la planificación de nuestra ruta teníamos grandes dudas sobre si llegar a no hasta Cali, al final optamos por incluirla en nuestro itinerario de ritmo relajado y puedo decir que podríamos haber prescindido perfectamente de esta parada. Sin embargo, al sur de Cali el turismo empieza a abrirse paso, especialmente en los alrededores de Popayán cuya celebración de semana santa es imponente.

Los caleños están orgullosos de su “sucursal del cielo en la tierra”, “la capital mundial de la salsa” o “la ciudad con las colombianas más bellas” pero tras esos eslóganes no queda mucho que hacer o ver por allí. El gobierno local está tratando de impulsar el turismo y dinamizar la vida cultural, vimos algunos ejemplos de ello. Las carreras 4 y 5, que comunican el centro con los tranquilos barrios de San Antonio y el Peñón, acogen algunos museos como el de oro y salas de exposiciones que encontramos vacías.  Ciertamente, no hay muchos lugares de interés para el turista. El centro de la ciudad, al sur de la famosa Iglesia La Ermita, repleto de puestos callejeros, es muy bullicioso y merece la pena pasear para ver el ambiente del día a día. Los domingos, sin gente, estas mismas calles se tornan fantasmagóricas. Se debe evitar caminar al este de la calle 13  y el parque a lo largo del Río Cali por la noche.


EJE CAFETERO



Se conoce como Eje Cafetero a una ruta paisajística y natural que atraviesa los departamentos cafeteros de Quindío, Rizaralda y Caldas, los más pequeños del país y cuyas respectivas capitales son Armenia, Pereira y Manizales. La temperatura media anual oscila entre los 22ºC y los 28ºC.


SALENTO Y ALREDEDORES

Por su ubicación neurálgica, Salento es un punto clave desde el que realizar excursiones diarias hasta las distintas poblaciones del eje. Además de ser un lugar clave para los desplazamientos, Salento es el pueblo más visitado en la zona lo que lo convierte en un destino bastante saturado, especialmente de turistas extranjeros. Claramente este es lugar de Colombia donde hay mayor densidad de visitantes internacionales por metro cuadrado. Muchos de sus bajos comerciales han sido adquiridos por franceses, holandeses... y sus calles se han convertido en un pequeño centro comercial al aire libre, sí, este es el peaje a pagar, aunque hay algunas alternativas si se desea algo un poco más tranquilo.


Valle del Cocora

Muy cerca de Salento se encuentra el Valle del Cocora, famoso por sus altísimas palmeras en peligro de extinción. Algunas de estas palmeras de cera se pueden apreciar desde El mirador del valle en Salento. Para llegar hasta el valle, si no se dispone de vehículo propio se puede hacer fácilmente el jeep desde la plaza principal de Salento (recomendable reservar billete con antelación). Una vez en el valle, de nuevo, varias opciones, desde dar un paseo por la zona para disfrutar del paisaje o realizar una ruta de senderismo corta de una a dos horas o un recorrido circular largo de (entre 4 y 6 horas), empezando siempre por la zona donde se encuentran las palmas de cera, es decir, haciendo el recorrido en el sentido de las agujas del reloj. De esta forma evitarás tener que hacer un recorrido bastante duro ascendente desde prácticamente el inicio hasta la Finca La Montana. Las mejores vistas y paisje se encuentra en las laderas de los alrededores del inicio del recorrido por lo que, para aquellos que no tengan una motivación especial por caminar, no es realmente necesario realizar la ruta a pie.


Desde el mismo Salento se pueden visitar un par de fincas cafeteras: El Ocaso y Buenos Aires. A ambas se puede llegar en Jeep (Willys) desde la plaza principal por unos 4000 COP o caminando.


FILANDIA

A unos 30 minutos de Salento y sobre una colina se encuentra la colorida Finlandia, conocido internacionalmente por la telenovela "Café con aroma de mujer" y por la película de ficción "Encanto". A nivel de explotación turística Filandia se encuentra a medio camino entre Salento y los pueblos que permanecen "intactos" por lo que es una buena alternativa. Como primera parada recomendaría pasar por su oficina de turismo (plaza principal) donde te darán una extensa información sobre las actividades para hacer y novedades en la localidad. Para los amantes de la naturaleza, a las afueras de Filandia se encuentra el Parque Natural de Barbas de Bremen. Alquilar un bicicleta para recorrer los alrededores, llegar hasta la vecina Quimbaya o explorar las cascadas cercanas son algunas opciones..


Cómo llegar hasta Filandia

La forma más sencilla de llegar a Filandia es desde Armenia en bus. Para llegar a Filandia desde Salento hay dos opciones: en willy 7000 COP por trayecto o en bus que viaja hacia Pereira desde el terminal y pedir que te deje en el cruce 4200 COP. Una vez en el cruce se puede esperar en el restaurante Juancherito y con frecuencia pasan los buses que hacen la ruta de Armenia a Filandia o de Pereira a Filandia 2500 COP. Para regresar a Salento dede Filandia en bus hay que tomar el que va hacia a Armenia 3000 COP y pedir que te deje en el cruce de Salento, una vez ahí se espera al autobús que viene o desde Pereira o desde Armenia 3000 COP.  


Otros planes en el Eje Cafetero

Partiendo desde Salento, otra ruta fácil de hacer en bus es completar la ruta circular: Salento - Circasia - Montenegro - Armenia (Jardín botánico del Quindío) - Salento.


Al norte, de camino entre Medellín y Manizales se encuentra la colonial Salamina junto al valle del Samaria, una alternativa al valle del Cocora pero con un acceso más complicado.


Al sur del eje, las localidades montañosas de Córdoba, Pijao, Buendía... aún no han desarrollado un turismo de masas, conservan la frescura de un ambiente más familiar y son conocidas por albergar las mejores fincas cafeteras.


¿Cómo moverse por el eje cafetero?

El eje cafetero se puede recorrer fácilmente en coche privado. El alquiler ronda los 30€ diarios en cualquiera de las ciudades o aeropuertos principiantes de la zona. Recorrerlo mediante transporte público es una buena opción ya que hay muy buena conexión de buses y jeeps en la zona.


¿Cuántos días pasar en el Eje Cafetero?

Tres días completos son suficientes para conocer un poco la vida cafetera, recorrer sus coloridos pueblos y disfrutar de la naturaleza. Con más días en la cartera optaría por repartirlos con otras localidades dependiendo si se desea pasar alguna noche en alguna Hacienda, llegar hasta los baños termales de Santa Rosa y/o explorar los pueblos montañosos del sur: Pijao, Buenavista...


BOGOTÁ



A 2600 metros de altitud descansa "La nevera",  con una temperatura constante  que oscila entre 7 °C y   17 º. Fue la que más nos gustó de las tres grandes ciudades o de las ciudades en general. 


Bogotá es enorme, con muy buenas comunicaciones en bus, pero sin metro ni tranvía, lo que eterniza  muchos desplazamientos internos y provoca una gran cogestión o trancón en las horas punta. Grandes cambios se han producido en los últimos años para combatir el problema principal de una urbe que en 1950 tenía 700.000 habitantes y hoy en día supera los 8.000.000. Las políticas verdes de los últimos gobiernos han traído a la ciudad decenas de kilómetros de carriles bici que ya los quisiera cualquier ciudad española y un metro-bus urbano llamado TransMilenio. Como dijo Enrique Peñalosa, alcalde de la ciudad en dos ocasiones: "Una ciudad avanzada no es en la que los pobres pueden moverse en carro, sino una en la que incluso los ricos utilizan transporte público". Dicho esto, si vas a utilizar trasporte privado, en Bogotá Cabify tiene mejores tarifas que Uber en Bogotá, al contrario de lo que ocurre en la mayoría de ciudades colombianas.


Si Colombia es el mayor representante de la arquitectura colonial, el barrio de La Candelaria, en el centro de la ciudad, es su mejor exponente. Al mismo tiempo, este barrio divide la ciudad en dos: al sur, la zona más humilde; hacia el hacia el norte, los barrios donde la mayoría de turistas suelen alojarse. La parte occidental es más heterogénea e industrial, donde se encuentra el aeropuerto y la terminal de transporte. En el costado oriental, los cerros de Monserrate y Guadalupe que sirven de referencia en cualquier punto la megalópolis.

Una de las cosas que más me llamó la atención viajando en bus por la ciudad es la variedad arquitectónica  cambiante según se van atravesando algunos sectores urbanos. Las calles de La Candelaria nos transportan a España, los alrededores de Santa Fe bien pueden parecerse a los decadentes “downtowns” de algunas ciudades de los Estados Unidos. En el límite de Santa Fe se encuentra el Parque Central Bavaria, donde se conserva en buen estado el edificio de la fábrica de cerveza. Entrando en Teusaquillo se aprecian numerosas viviendas con puro estilo germánico. Otros barrios de la ciudad como La Magdalena, La Merced, El Retiro, Bellavista... acogen viviendas de estilo Tudor, conocidas como “casas inglesas” fruto de las relaciones comerciales y de intercambio con esa nación en la segunda parte del siglo XIX, además, las clases altas enviaban a sus hijos a estudiar a las universidades europeas y cuando regresaban venían con ideas nuevas.

El centro ha sido restaurado en los últimos años mejorando su vigilancia, por lo que en términos de seguridad también ha mejorado. En el corazón el centro histórico se encuentra la Plaza de Bolívar, repleta de edificios históricosel Capitolio Nacional con estilo griego. Cerca de allí se encuentra el Palacio de Justicia restaurado al quedar completamente desfigurado tras el asalto de la guerrilla M19 en 1985, donde murieron más de 100 personas, entre ellas 11 jueces de la corte suprema. En la misma plaza encontramos la Alcaldía, de estilo francés, y la Catedral Primada. Al este de la plaza, el barrio de La Candelaria, donde se hallan multitud de viviendas coloniales, especialmente entre las calles 9-13 y las carreras 2-5. A lo largo de la Carrera 7 se encuentran los principales edificios.

Entre los museos más destacados se encuentra el Museo del Oro (gratis los domingos), el más importante de este tipo en el mundo, el Museo Botero (gratuito) , el Museo Arqueológico (en una mansión colonial), el Museo Nacional (ubicado en una antigua prisión), el museo de Arte Colonial (gratis los domingos), el Museo de Arte Moderno.

Entre las iglesias, destacar la Iglesia-museo de Santa Clara (de pago) cuyas paredes están repletas de pinturas. Otras iglesias destacadas son las de San Francisco, Concepción, San Ignacio y San Diego.

Desde el Cerro de Monserrate se puede disfrutar de una espectacular vista panorámica de la ciudad. El día más recomendable en cuanto a seguridad para subir es el domingo, que es cuando van los peregrinos hacia la iglesia de la cima. Tampoco es recomendable llegar a pie hasta el acceso al funicular; recomendable tomar el bus “funicular” desde la calle 19 o en taxi. Otra vista panorámica se obtiene desde el mirador Torre Colpatria.

Los domingos, mercado de las pugas de San Alejo y el de Usaquén, pequeño pueblo al norte de la ciudad que ha sido absorbido por la gran urbeTambién interesante es Maloka, el mayor centro interactivo de ciencia y tecnología del continente

En Bogotá nos sentamos a tomar una cerveza en el Café Pasaje, uno de los bares de la Plazoleta del Rosario, donde se comercia con piedras preciosas al aire libre y de forma semi clandestina, hasta aquí llegan pobladores de las aldeas cercanas a vender sus últimas “fortunas”  a intermediarios muchos de ellos joyeros cuyas tiendas no están muy lejos. Para completar la escenografía, varios vendedores ambulantes se instalan diariamente ofreciendo souvenirs relacionados con cristal e imitaciones de piedras. En ese mismo café conocimos Jose Andrés Salcedo, hijo de Hernaldo Salcedo Silva, prestigioso crítico de cine y música además de fundador del Cine Club de Colombia. Durante el rato que estuvimos hablando, Jose Andrés, quien trabajó durante muchos años para la BP en Colombia, Ecuador y en Filipinas, nos trasladó su preocupación por el  gobierno de izquierdas recién estrenado en el país y el miedo de que pueda deteriorarse el país hasta el punto de llegar al estado de su vecina Venezuela, ¿les suena?.

CERCA DE BOGOTÁ

Zipaquirá

Pueblo minero y colonial conocido por albergar una catedral subterránea hecha de sal y un museo de la sal, y donde el actual presidente del país inició su actividad política, también allí crearon un barrio Bolivar 83 para las familias más humildes de la localidad y que más tarde se convertiría en guarida del M-19. Se llega desde la estación norte de TransMilenio (Portal del Norte, calle 170) aproximadamente 40 minutos. Desde Zipaquirá hasta la mina, unos 15 minutos a pie.

Guatavita y Laguna de Guatavita

Guatavita o Nueva Guatavita es una bonita villa mezcla de antiguo y moderno. La antigua Guatavita quedó sumeRgida bajo las aguas del embalse de Tominé. Muy popular los fines de semana para la gente de Bogotá. Cerca de allí está la laguna que lleva el mismo nombre,  en un lugar de peregrinaje para algunos colombianos debido a una antigua leyenda.


Valle de Leyva

Si el viaje continua hacia el norte o si quieres realizar una extenuante excursión de un día se puede partir tanto de la terminal de transporte de Salitre como desde el Portal del Norte por donde pasan los buses que salen de Salitre entre 30 y 45 minutos después.


SANTA FE DE ANTIOQUIA




Para los colombianos que no hayan visitado nunca España, Santa Fe podría ser un hermoso pueblo de interior ubicado en Córdoba, Sevilla, Badajoz... eso sí, conservado con delicadeza y con un distintivo personal.

 

Fundada por el mariscal ubetense Jorge Robledo, fue capital de Antioquia entre 1813 y 1826. Robledo, descubridor y colonizador, moriría a manos de Belalcázar con quien se disputaba algunos territorios. Este último es recordado de en las ciudades que fundó como Cali y Popayán en Colombia además de Quito y Guayaquil, en Ecuador


Santa Fe conserva su carácter colonial intacto. Un paseo por las calles adoquinadas de la villa con sus casas blancas de una planta, múltiples iglesias y jardines, cuidados con esmero. La multitud de paneles informativos, los rótulos respetuosos con la estética y la prohibición de estacionar los vehículos en las calles son medidas estas que, entre otras, le ha valido para ser nombrada escogida como uno de los pueblos patrimonio de Colombia 


Al estar tan solo a 500 m sobre el nivel del mar, el contraste de temperaturas con respecto a Medellín y pasando los treinta grados de temperatura en ocasiones, es por ese motivo por el que la Santa Fe se ha convertido en los últimos años en una ciudad de "veraneo" desarrollándose una serie de alojamientos con piscinas para el uso y disfrute principalmente de familias provenientes de Medellín. Como sucede en el resto del país, la temperatura permanece estable durante todo el año, siendo la lluvia la diferencia principal entre las estaciones de invierno y verano.


Esta visita se puede hacer perfectamente en una excursión de un día desde Medellín sin necesidad de pasar la noche en la ciudad. El centro se puede visitar en un par de horas y para llegar hasta el famoso Puente de Occidente hay dos opciones: o bien recorrer los cuatro kilómetros que separan al puente del pueblo a pie o pagar aproximadamente 30.000 COP por un triciclo que incluye el viaje de ida y vuelta más el tiempo de espera.


En Santa Fe estuvimos comiendo un rico menú en "El piel roja", ubicado en una de las esquinas de la plaza principal.



GUATAPÉ 



Cada uno de los pueblos turísticos que hemos visitado en Colombia tiene algo que lo hace diferente. Guatapé fue el primero de ellos y nos gustó tanto que pensamos que difícilmente habría otro más fotogénico. La singularidad de este pueblo son los grabados de las fachadas de sus viviendas, locales comerciales, establecimientos públicos... una suerte de zócalos que dan cierta información de lo que se encuentra en ese edificio en particular o del municipio en general. 


Para los medellinenses y visitantes, Guatapé es el destino número uno, por lo que los fines de semana suele estar a rebosar y es que las actividades aqui van mucho más allá de pasear y tomar algo por el pueblo. Guatapé está asentado en el Embalse del Peñol en el que se pueden realizar varias actividades acuáticas bien desde aquí o desde la vecina Peñol.


La mayoría de los que se acercan hasta aquí, además de dar un paseo en uno de los múltiples barcos turísticos suben los cientos de escalones de la Piedra del Peñol para disfrutar de una vista panorámica. Un paseo muy agradable nos lleva hasta  el Monasterio de los Benedictinos. El monasterio en sí no es gran cosa pero el recorrido merece la pena (4 kilómetros). También se puede alquilar una bicicleta para llegar hasta allí y completar la ruta circular pasando por la piedra del peñol y regresar hasta Guatapé por la carretera principal. No es un recorrido muy exigente (14 kilómetros aproximadamente). También existe la posibilidad de alquilar una moto a precios similares a los del alquiler de un coche, nada que ver con el este de Asia.


Para los que tienen más tiempo, a 30 kms está el bonito pueblo de San Rafael, más descongestionado turísticamente y con un bello entorno natural que incluye cascadas y piscinas naturales. Hay buena conexión en bus desde Guatapé.


Para comer algo local en Guatapé. Restaurante El Rosal en la calle 31 junto al campo de fútbol, tienen un  menú ejecutivo muy abundante y sabroso.




 MEDELLÍN



Desde lo lejos, según se desciende la Cordillera Central hacia el  Valle de Aburrá, la capital del pueblo paisa se ve como una gigantesca kashbah marroquí, solo que en lugar de barro es ladrillo al descubierto, da igual si en grandes edificios o pequeñas viviendas. Sin embargo, lo que verdaderamente convierte a esta ciudad en algo única y diferente es su orografía, con miles de viviendas acostadas en las laderas de las montañas que rodean a la urbe.


A Medellín se le conoce como la ciudad de la eterna primavera con una temperatura que permanece estable durante todos los años entre los 17ºC y los 27ºC, por este motivo muchos establecimientos de restauración no tienen ventanas.

Pasamos cinco días en Medellín, la ciudad más pujante del país, una ciudad brazada a continuas iniciativas culturales, naturales, deportivas, sociales... y que sigue luchando por dejar  atrás un pasado muy oscuro. Para los recién llegados el centro de la ciudad impacta. El bus del aeropuerto te deja en pleno Barrio de La Candelaria pasando por el Parque Bolívar y lo que se observa a través del cristal no invita mucho a pasear por allí, realmente no he visto nada igual anteriormente, difícil de componer imagen con palabras: multitud de viviendas cercadas con concertinas, “tiendas-cárcel” que dispensan tras barras de metal, drogadictos fumando bazuca, consumiendo cocaína o literalmente derribados en sobre el suelo, prostitutas y sobrevivientes de la marginalidad social (muchos) generando una  inevitable sensación de inseguridad que solo se alivia al recordar que con un poco de precaución no debe de surgir ningún problema paseando en horas de luz y así es, o así fue;  evitando ciertas calles como las ubicadas al norte y oeste de la Plaza Botero, alrededor de la Avenida de Greiff. Para los amantes de la vida nocturna, taxi. Esto es La Candelaria, el centro, aún así merece ser conocido. Por cierto, se estima que no más de 3600 familias habitan este centro urbano que acoge diariamente a cientos de miles de personas itinerantes.

El céntrico parque de Botero, además de ser el corazón de la ciudad, es una especie de museo de Botero al aire libre. Otras esculturas de este artista se pueden disfrutar en el Parque San Antonio y el Parque Berrío. La ciudad cambia, y mucho, fuera de las calles centrales y no hay que alejarse tanto para observarlo. En este último también hay dos grandes murales que representan la historia de Antioquía. Entre los museos más destacados encontramos La Casa Museo Pedro Nel Gómez y el Museo de Arte Moderno de Medellín. La Basílica de la Candelaria y la Catedral Metropolitana (románica) son los edificios de culto de más renombre.

 

Como en cualquier ciudad de este tamaño se podrían pasar meses explorando sus barios y oferta de ocio para un visitante fugaz dos días son suficientes para conocer lo más simbólico de esta  ciudad que ha sabido transformarse y dejar atrás su pasado violento y la etiqueta de peligrosa.

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Además de lo mencionado anteriormente, recomendaría pasear por la Comuna 13, nosotros lo hicimos sin guía caminando desde la estación de metro de San Javier hasta el cruce de la Calle 38a y ,la Carrera 109 que es más o menos por donde empieza el ascenso por el “sendero turístico” de esta barriada.  Aprovechando la llegada a la estación San Javier con el mismo billete, se puede ascender en el teleférico para sobrevolar algunas comunas asentadas en esta ladera. Son tres estaciones en total y el viaje es muy revelador. Otro recorrido que merece la pena y que combina teleférico y senderismo es la ascensión al Parque Arví. Para seguir con esta línea de transporte y caminata una buena combinación es llegar en tranvía desde la estación central de San Antonio hasta la estación de Buenos Aires y regresar caminando; realizando pequeños desvíos se puede conoce el Museo de la memoria, La Pascasia, el Mercado del tranvía y observar más graffitis a lo largo de la Avenida Ayacucho (como se le conoce a la calle 49).

Salimos de la ciudad un domingo, día que el ayuntamiento ha decidido dedicar a los ciclistas cortando un carril de la autovía que circunvala la ciudad durante unos 30 kilómetros. Muchísimas personas aprovechan para pasear en bici, correr o montar en patines.

En Medellín pasamos una tarde de cervezas con Fedira y sus amigos en uno de esos dispensadores de bebidas y mecato, que se encuentran por todas partes, y se tornan como clubes sociales especialmente al caer la tarde. En éste, cada dos viernes días un músico callejero deleita al público durante algunas horas. Fedira trabaja a pocas horas en una peluquería que regenta ella misma, en un barrio de clase media-alta, ella sigue viviendo en un barrio humilde de la ciudad y su historia es una de muchas de superación personal, nació en el norte del Chocó, en una zona golpeada fuertemente por el narcotráfico, en el seno de una familia humilde con doce hermanos, migró a Panamá de joven para buscarse la vida, llegó a Medellín con  el que fue madre muy joven, se separó cuando la droga también entró en su hogar y fue dando pasitos con el objetivo de ofrecer una oportunidad a su hija que está terminando medicina en la universidad y ella, una mujer atractiva a la que le sobran pretendientes, empieza a vivir una vida más o menos tranquila con las cosas muy claras y la madurez de la experiencia. La vida de Fedira representa de alguna manera la vida de esta ciudad, la vida de este país.

Más información de Medellín (Medellin.travel)


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