Marruecos no es solo el país más espectacular al que se puede llegar desde España en tu propio coche; es, probablemente, uno de los destinos cercanos con mayor contraste cultural del planeta.
Marruecos es una joya aún enterrada bajo prejuicios y miedos. Un espectáculo constante, casi como fuegos artificiales que no cesan. Su diversidad no solo sorprende: atrapa, envuelve y, sin darte cuenta, enamora.
Esta ruta la hemos recorrido en dos ocasiones, cambiando algunas paradas y también el sentido del viaje: una vez siguiendo las agujas del reloj y otra, en sentido contrario. Y si algo hemos aprendido es que lo mejor de Marruecos empieza justo cuando comienzas a alejarte de España.
Por eso, aunque una primera incursión puede hacerse en cinco días, si de verdad quieres entender el alma del país, merece la pena robarle al calendario al menos una semana y adentrarse al sur del Gran Atlas.
Porque hay pocos lugares en el mundo donde, en cuestión de horas, puedas pasar de las montañas verdes del Rif bañadas por el Mediterráneo a las pequeñas villas pesqueras del Atlántico; de una estación de esquí a las dunas del Sáhara; de carreteras imposibles que serpentean el Atlas a los palmerales infinitos de los oasis del sur.
De los pueblos de barro a las medinas que laten como enjambres.
De la cultura árabe a la bereber.
| Fez |
CONTENIDO 1 LA RUTA 2 INFORMACIÓN PRÁCTICA 3 EL DÍA A DÍA |
2 LA RUTA
En este recorrido al otro lado del Gran Atlas existe la posibilidad de desviarse hacia las dunas de Merzouga. Si dispones de tiempo, es una extensión que merece mucho la pena. También recomendamos dedicar al menos un par de noches a explorar el territorio de kasbahs y ksars entre Ouarzazate y Er-Rachidia (o Erfoud, según la ruta), sin olvidar las gargantas del Todgha y del Dadés.
En esencia, se trata de alcanzar el corazón del país y recorrer todo lo que se esconde al otro lado del Atlas.
Antes de cruzarlo, decidimos hacer una pausa de unos días en Chauen y Fez. Esta última sigue conservando una personalidad única y, desde un punto de vista viajero, continúa siendo —en nuestra opinión— la ciudad imprescindible de Marruecos, incluso por delante de Marrakech, que poco a poco va cediendo parte de su autenticidad.
ITINERARIO
★ Decepcionante
★★ Puede ser interesante en otra época o para viajeros con algún interés específico.
★★★ Está bien. Debe incluirse en el recorrido si hay tiempo suficiente.
★★★★ Recomendable
★★★★★ No te lo debes perder
Día | Etapa | Valoración |
1 | Algeciras - Chauen | ★★★ |
2 | Chauen - Fez | ★★★★ |
3-4 | Fez | ★★★★ |
5 | Fez - Hassilabied (Merzouga) | ★★★★ |
6 | Merzouga - Gargantas de la Todgha - Boumalne Dadés | ★★★★ |
7 | Boumalne - Gargantas del Dadés - Skoura - Sidi Flah - Ouarzazate | ★★★★★ |
8 | Ouazarzate - Aït Benhaddou - Telouet - Marrakech | ★★★★★ |
9 | Marrakech | ★★★ |
10 | Marrakech - Rabat | ★★★★ |
11 | Kenitra - Asilah - Ceuta / Tetuán / Tánger | ★★★★ |
Lo que nos hubiera gustado hacer (de haber tenido más tiempo)
- - Recorrer la carretera que une las gargantas del Todgha y el Dadés. P7104
- Perdernos aún más por las zonas rurales y de montaña al sur de Marrakech.
Lo que cambiaríamos (una vez hecho el viaje)
- - Algunas “expediciones” en coche por pistas al sur de Skoura y al norte de Kalaat M’Gouna, en busca de los rosales, no cumplieron las expectativas. A pesar de haber viajado en primavera, cuando teóricamente están en flor, no encontramos nada reseñable.
Lo más nos gustó (y no debes perderte)
- Todo el sur del Atlas es un espectáculo de paisajes y arquitectura de barro difícil de olvidar.
- - Si tuviéramos que elegir un rincón, sería el valle de Ounila: el tramo que une Ait Benhaddou con Telouet.
- - Si viajas entre Ouarzazate y Marrakech, no lo dudes: abandona la carretera principal y toma este desvío. Es, sencillamente, una de las rutas más bonitas de todo Marruecos.
Impresionantes dunas del Erg Chebbi
Olvídate de la excusa de que no tienes tiempo en Marruecos. Hay un lema que escucharás en cualquier rincón del país: “la prisa mata”. Así que, si quieres dejar de lado el concepto de turista occidental atado al estrés, ve pensando otras excusas.
Resulta fascinante la cantidad de gente que domina cuatro o cinco idiomas con naturalidad y, en muchas ocasiones, pertenecen a familias con pocos recursos, especialmente dentro de la comunidad bereber. Es muy probable que encuentres castellanohablantes en el lugar más recóndito que imagines. Aun así, no dudes en aprender algunas palabras de la lengua local y también en francés.
El precio de las comidas en los alojamientos suele ser bastante más elevado que en los restaurantes de los alrededores.
Aunque en las reservas por internet se indique que se acepta el pago con tarjeta en los hoteles, es frecuente encontrarse con que el datáfono está “averiado”.
En muchas ciudades, como Fez, hay aseos públicos relativamente cercanos entre sí, pero no siempre son fáciles de encontrar. Lo mejor es preguntar en cualquier puesto o tienda. Lleva repelente antimosquitos si viajas por el desierto, por si acaso.
En la mayoría de gasolineras se puede pagar con tarjeta. Sin embargo, en las que encontrarás justo al pasar Ceuta (tanto en Fnideq como en la que hay unos 10 km más adelante) no aceptan tarjeta. Esto no suele ser un problema a la ida, pero sí puede serlo a la vuelta si viajas en tu propio vehículo.
Los peajes ya se pueden pagar con tarjeta; hace unos años únicamente aceptaban efectivo.
Los precios de los alojamientos se han duplicado, de media, en la última década, como ha ocurrido en muchos otros destinos. Aun así, todavía es posible disfrutar de riads con desayuno o apartamentos en grandes ciudades por unos 40-45 €, reservando con antelación.
Cuando viajamos en 2026, el contexto internacional —con tensiones en Oriente Medio y la consiguiente crisis petrolífera— elevó el precio de los carburantes a nivel global.
Precios de referencia (dirhams):
1 € ≈ 10,55 dh
Litro de gasoil: entre 13,75 y 14,50 (años antes estaba entre 8,6 y 9,4)
Menú: entre 60 y 90 dirhams
Tajine o cuscús: desde 40 dirhams en locales sencillos hasta 150 o más en restaurantes turísticos
Bebidas: Té a la menta: entre 10 y 15 dirhams, según el lugar. Zumo de naranja: entre 10 y 25 dirhams, dependiendo de si es en un puesto callejero o en terraza.
CURIOSIDADES
- Los cambios en Marruecos se perciben en cada visita, y algunas transformaciones se están acelerando con motivo de la organización de grandes eventos como la Copa de África de 2025 o la Copa del Mundo de 2030.
- El acceso y la salida de las grandes ciudades han mejorado notablemente, con vías desdobladas y un tráfico más regulado y organizado. La conducción, en general, es sencilla. Los peatones, sin embargo, siguen teniendo dificultades para cruzar la calle, especialmente cuando nos alejamos del norte del país.
- La venta ambulante ha desaparecido en gran medida de las carreteras y de muchas ciudades. Hasta hace unos años, formaba parte del viaje: parar a comprar naranjas, pan o dátiles. Poco antes de la llegada del Covid, el gobierno comenzó a presionar a los vendedores mediante multas.
- Un nuevo modelo de negocio ha surgido en las carreteras: las cafeterías móviles. Se trata de furgonetas equipadas con cafeteras profesionales que ofrecen café de buena calidad por precios que oscilan entre los 7 y 10 dirhams. Es fácil encontrarlas por todo el país, especialmente en las salidas de las ciudades.
- Si viajas en Semana Santa, es probable que coincidas en algún tramo con vehículos del Rally Aicha des Gazelles, en el que mujeres de todo el mundo recorren parte del Sáhara a bordo de sus vehículos, iniciando su aventura en Niza. En Marruecos, a las mujeres se las llama popularmente “gacelas”.
- Los aparcacoches o vigilantes están presentes en prácticamente todas las calles. La zona azul no existe, pero lo habitual es pagar entre 5 y 30 dirhams por estacionar, dependiendo del tiempo. Los parkings privados suelen cobrar entre 3 y 6 dirhams por hora.
- Los controles de tráfico y radares son omnipresentes en todo el país. Conviene prestar mucha atención a las señales de velocidad: un policía, cámara en mano, puede estar escondido detrás de cualquier árbol. Los conductores suelen avisarse entre ellos con las luces cuando hay presencia policial.
- Hoy en día es raro que los comerciantes llamen tu atención para ofrecerte sus productos o invitarte a entrar en sus tiendas. Aunque algunos continúan haciéndolo, en los distintos viajes que he realizado por el país he comprobado cómo esta práctica ha ido disminuyendo, hasta el punto de que pasear por las medinas resulta hoy mucho más agradable que años atrás.
- Para los que echen de menos poder consumir alguna bebida alcohólica, las grandes superficies como Carrefour y Marjane tienen una sección de bebidas alcohólicas, también otras superficies más pequeñas como Champion Market.
Si es la primera vez que entras con coche y no tienes número de registro (el que te sellan en el pasaporte), debes acercarte a pie a la caseta de la policía. Puedes aparcar o, más práctico, que uno de los viajeros vaya mientras el resto permanece en la cola.
Allí recogerás los papeles azules para rellenar tus datos personales. Una vez completados, se entregan junto con los pasaportes (puede hacerlo una sola persona con todos). Tras el sellado y la asignación del número de entrada, hay que dirigirse —también a pie— a la caseta de control del vehículo.
En esa caseta te darán el documento del coche (papel verde). Lo rellenas y lo vuelves a entregar. Si no encuentras la caseta, pregunta: hay varias alineadas y te indicarán sin problema.
El funcionario comprobará el permiso de circulación, el número de entrada del pasaporte y sellará el documento. Después, te enviará a buscar a otro agente (a veces un mando), que suele estar por la zona. Su función es simplemente firmar el mismo papel.
Cuando tengas todos los sellos y firmas, puedes continuar. Más adelante habrá un control donde comprobarán que todo está correcto.
No pierdas el papel verde: te lo pedirán a la salida del país.
A la vuelta:
Hay que volver a rellenar los papeles azules. Si no cogiste alguno extra a la ida, tendrás que acercarte a una de las garitas antes de llegar al control.
Una vez rellenados, puedes entregarlos junto con los pasaportes en la misma garita (de nuevo, basta con que vaya una persona). Muchos vehículos en la cola pertenecen a residentes de Ceuta y no necesitan este trámite, por lo que puedes avanzar a pie y ahorrar tiempo.
También tendrás que pasar por la garita donde el inspector firma la hoja verde del vehículo. Esto se puede hacer antes de llegar con el coche. Te entregarán una copia.
El proceso resulta poco ágil: sería más sencillo que los propios agentes entregaran los formularios al inicio de la cola o sellaran directamente en los vehículos. Tal como está organizado, es habitual que se formen colas innecesarias por personas que llegan sin los papeles rellenados o con trámites incompletos. Además, hay gente que se ofrece a conseguirte los documentos o a gestionarlos por ti.
4. DÍA A DÍA
1 ALGECIRAS - CHAUEN
Es fácil aparcar el coche en Chauen, en la avenida Hassan II (calle sin salida que desemboca en el famoso hotel Parador), con aparcamiento vigilado. Encontrarás aparcacoches con chaleco reflectante: 10 dhms por el día + 10 por la noche.
Nosotros dimos un agradable paseo y cenamos en el restaurante Asaada. Disponen de menú que incluye ensalada o sopa + cuscús o tajine + té. La comida está bien y se disfruta de una pequeña terraza situada en una callejuela típica.
No te puedes ir de la ciudad sin disfrutar de las vistas panorámicas desde la antigua ermita española. El camino arranca desde la fuente Ras El Maa, donde se encuentran los lavaderos. Desde la ermita se puede continuar con una ruta de senderismo por el Parque Nacional de Talassemtane.
2 CHAUEN - FEZ
| Chauen, la ciudad azul |
El desayuno en Marruecos suele ser muy completo y casi siempre encontrarás café, té, zumo natural y tostadas con mantequilla, tomate rallado, aceite, mermelada y queso fresco. En el hotel Gernika no lo teníamos incluido, pero mereció la pena (35 dhms).
Entre Chauen y Fez, poco después de la mitad del camino —unos 30 km antes de llegar a Ouezzane— paramos en una gasolinera Afriquia. El litro estaba a 8,9 y no admitían pago con tarjeta. Justo allí, a la izquierda del aparcamiento, hay un par de puestos muy interesantes para comer: una carnicería y un asador donde eliges la carne al peso en el primer puesto y te la preparan en el segundo.
250 gr de viande hachée (ración individual de carne picada): 30 dhms.
La carretera de Chauen a Fez es el peor tramo que hemos realizado en la ruta.
Llegada a Fez 3h40m después (con parada a comer).
3. FEZ
En Fez dejamos el vehículo en un parking subterráneo en la plaza de la Fontaine Batha: 30 dhms / 24 horas. Justo al lado de la puerta Bab Boujloud solía haber un parking enorme en una explanada de tierra, pero esa zona ha sido asfaltada y cerrada al tráfico.
Fez también ha cambiado sustancialmente: desde la ciudad nueva, cada vez más occidentalizada, hasta la propia medina, donde los comercios se presentan mucho más organizados y mantienen libre el paso por las calles.
Si años atrás Fez era sinónimo de perderse entre burros, gallinas y carros al grito de “¡Belek, Belek!”, hoy en día todo eso casi ha desaparecido y recorrer sus callejuelas —la mayor zona peatonal del mundo— resulta bastante más placentero que hacerlo por Marrakech.
A pesar del laberinto que es la ciudad, hay dos vías principales que parten desde Bab Boujloud y se conectan unos cientos de metros más adelante: Talaa Kebira y Talaa Sghira.
Al menos una vez en un viaje por Marruecos hay que alojarse en un riad. Estos alojamientos, con pocas habitaciones, ofrecen una tranquilidad que se agradece enormemente en contraste con el bullicio exterior. Nuestra estancia en el Riad Tayba fue la guinda a la visita: trato excepcional y un desayuno difícil de olvidar en una preciosa sala junto al patio.
Cuando llevas unas horas, parece que todo guarda cierto orden. Tras el primer día, todo está bajo control. Un buen recurso para no perderse es seguir las rutas turísticas señalizadas por colores y números que recorren la medina. Hay señales por todas partes e incluso puedes descargar mapas.
Nosotros optamos por elegir un color y seguirlo hasta el final. Después otro distinto, y así durante los dos días, salvo la ruta de las murallas, que combinamos en coche y taxi. Utilizar taxis para desplazarse por la periferia, en lugar de cruzar la medina de punta a punta, es muy práctico si vas justo de tiempo.
Visitar la plaza R’cif al final de la tarde es un placer: madres y adolescentes charlan mientras los niños juegan. Me recuerda a la Piazza del Campo de Siena, con la llamada del almuecín de fondo.
En los alrededores del palacio de Fez Jdid se puede pasear por un mercadillo local donde apenas llegan turistas.
En el acceso al cementerio judío, es habitual que alguien se ofrezca a guiarte o a enseñarte vistas desde su casa a cambio de propina (me ha pasado en ambas visitas). Lo mejor es dejar claro desde el principio que no vas a pagar. Aun así, algunos insisten.
Moverse en taxi es muy recomendable, especialmente para trayectos largos como del Palacio Real a Bab Guissa (unos 8 km). Conviene preguntar precios antes y acordarlos, ya que no suelen usar taxímetro y las tarifas varían bastante.
A tener en cuenta
Si dispones de días Fez es uno de los lugares donde podrías extender la ruta dedicándole una jornada a Meknés, una de las cuatro ciudades imperiales del país, Moulay Idris y Volubilis. Si te vas a quedar por el norte de Marruecos y no vas a visitar más medinas que las de Fez y Tánger o Tetuán, la visita de Menknés puede ganar puntos, además podrás acercarte al Mausoleo de Moulay Ismail (pequeño y gratuito). A pesar de ser una gran ciudad es fácil encontrar aparcamiento cerca del centro por lo que se puede dedicar un paseo de un par de horas.
| Mezquita en medina de Meknés |
| Plaza principal en Moulay Idrís |
Moulay Idris es la ciudad más sagrada y un centro de peregrinación en Marruecos. La localidad está construida sobre dos colinas y tiene una estructura compacta, con calles estrechas y bastante desnivel. No es especialmente turística en comparación con otras ciudades del país. No es especialmente atractiva pero puede servirte de contraste con otros lugares más turísticos.
Cerca de allí se encuentran las ruinas de Volubilis. Ciertamente, no soy muy fan de este tipo de yacimientos y reconozco que no puedo vender esta parada como probablemente se merece. Para muchos será una visita obligada; para mí, un lugar en el que hay que imaginar más de lo que realmente se ve. Una parada prescindible.
5 FEZ - HASSILABIED (MERZOUGA)
Aunque Google Maps propone dos rutas similares desde Fez, recomiendo la N8 (por Ifrane): mejor asfalto y paisajes más espectaculares. La N4 tiene menos tráfico, pero tramos en mal estado.
A las 5:30 ya estábamos en el coche. Queríamos llegar al atardecer al desierto y no perdérnoslo. Nos hablaron de unas 10 horas de trayecto, pero tardamos algo menos de ocho, sin correr, aunque con pocas paradas (dos breves). Solo salir de Fez nos llevó más de media hora.
El cambio de paisajes es constante y sorprendente: Ifrane parece Suiza, con casas de piedra y tejados inclinados. Después llegan llanuras de alta montaña, con riachuelos y lagos. Más adelante, formaciones rocosas que recuerdan a Arizona. Luego, montañas más verdes al cruzar el Atlas Medio. Y, poco a poco, el paisaje se vuelve árido.
Mención especial merece el palmeral del valle del Ziz, entre Rissani y Merzouga. Ya se intuye unos kilómetros antes de Er-Rachidia.
Aproximándonos a Hassilabied por pista.
Comimos en el alojamiento por 70 dhms y, tras descansar un poco y esperar a que bajara el sol (se pone poco antes de las 20:00), fuimos hacia las dunas. Caminamos y nos alejamos de las zonas más transitadas, donde aún quedaban dunas “vírgenes”.
Tras un par de horas, subimos a la duna más alta, donde se reunía la mayoría para ver la puesta de sol. Simplemente impresionante.
El último tramo entre Erfoud y Hassilabied estaba en obras cuando pasamos. Intentamos atajar por la R702, pero fue un error: el asfalto desapareció y acabamos en una pista en mal estado. Tuvimos que regresar a la carretera principal, guiados por un par de 4x4.
Camellos en el Erg Chebbi.
Resulta curioso: todos imaginamos el Sáhara como un mar de dunas, pero en Marruecos es, en su mayor parte, una llanura árida. Solo en esta pequeña franja —unos 5 km de ancho por 22 de largo— junto a Hassilabied y Merzouga, se puede disfrutar de un auténtico desierto de arena.
Las dunas del Erg Chebbi (erg significa desierto de arena) están junto a Hassilabied. Puedes llegar caminando o acercarte en coche hasta donde termina la pista y empieza la arena. A partir de ahí, toca caminar.
Lo más impresionante es cómo cambia el color de la arena al atardecer: del amarillo pálido al ocre, al naranja y finalmente al rojo. También sorprende su textura, casi algodonada a la vista. Es fácil encontrar dunas sin huellas si te alejas un poco, siempre con la referencia de la duna más alta, donde se concentran los viajeros.
Algunas son tan altas como tentadora la idea de dejarse caer por ellas. Eso sí, el esfuerzo para subirlas es considerable.
| Camellos en el Erg Chebbi |

Puesta de sol desde la duna más alta
6 MERZOUGA - GARGANTAS DE LA TODGHA - BOUMALNE DADÉS
| Garganta Todrá |
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| El Khorbat
|
IMPORTANTE.
Importante. Considera la opción de conectar ambas gargantas por la carretera P7104.
La carretera de Erfoud a Tinerhir está en buenas condiciones. Paramos para visitar el Ksar de El Khorbat; no nos llevó más de media hora. Es una experiencia muy recomendable, ya que permite entender cómo es una ciudad de barro desde dentro. La entrada principal no está señalizada, aunque también puedes acceder por la parte trasera dejando el vehículo junto al albergue (Gîte Auberge El Khorbat).
Si viajas en Semana Santa, es probable que coincidas con su festival de música tradicional, en el que distintos grupos actúan durante todo el día en la pequeña plaza de la kasbah.
Al adentrarte en los pasadizos interiores de El Khorbat entiendes la lógica de estas construcciones: la luz apenas penetra y la temperatura desciende hasta niveles agradables, permitiendo que la vida fluya con naturalidad por su entramado de galerías. Otro mundo, casi como las ciudades subterráneas de Canadá durante el invierno.
Las vistas del palmeral de Tinghir desde los miradores de la carretera que asciende hacia la garganta son espectaculares. Conduce sin prisas y detente tantas veces como sea necesario.
Para llegar a las gargantas desde Tinerhir se tarda aproximadamente media hora, dependiendo del tráfico y del estado de las obras. Hay varios miradores en los que merece la pena parar, especialmente al atardecer.
Si, como a nosotros, se te hace la hora de comer al volver de Merzouga, evita los restaurantes de la carretera principal de Tinerhir: están orientados a grupos turísticos y los precios son elevados (menús básicos por unos 110 dhms).
| Galerías por el interior del Ksar "El Khorbat" |
Nosotros paramos en La source du poisson sacré, poco antes de las gargantas (los últimos kilómetros estaban en obras). Muy buen precio y entorno agradable, con pocas mesas junto a una piscina natural:
Menú 60-70 dhms (tajine + ensalada + postre + té, 65 dhms / brochetas de pollo + patatas + té + postre, 70 dhms).
A pocos metros del restaurante comienza una ruta de senderismo que llega hasta la garganta atravesando pequeños huertos. Un guía puede costar unos 20-30 dhms. Nosotros preguntamos al dueño (Ibrahim) y decidimos hacerla por nuestra cuenta. Nos indicó que la vuelta podía hacerse en taxi (5 dhms), avisando para que te recojan en el restaurante.
El inicio está en un pequeño puente junto al hotel Zakar (a la izquierda según subes). La caminata dura aproximadamente una hora y media y es prácticamente llana. El tramo final es algo confuso: si pierdes el sendero, lo mejor es cruzar el río por el primer puente y continuar por la carretera.
Las gargantas en sí son muy bonitas, especialmente al atardecer, por los cambios de color de la roca y la menor presencia de grupos turísticos. No lleva mucho tiempo visitarlas. Dejamos para otra ocasión continuar hacia Imilchil; dicen que el paisaje hacia el norte es espectacular.
7 BOUMALNE - GARGANTAS DEL DADES - SKOURA SIDI FLAH - OUARZAZATE
Subiendo hacia las gargantas del Dadés el paisaje es realmente asombroso, sobre todo el zigzag de la carretera sobre el marrón, parábamos constantemente para disfrutar del paisaje.
Importante: recientemente se ha abierto una carretera de unos 50 km paralela a la N10 que evita pasar por los pueblos del valle de las rosas (como Kelaa M’Gouna). Google Maps la recomienda por ser más rápida, pero si quieres disfrutar del entorno, es mejor seguir por la N10.
El valle de las rosas nos decepcionó. Apenas vimos flores, más allá de algunas que vendían los niños en los arcenes, a pesar de que supuestamente era época de floración.
Después visitamos la kasbah de Amridil. Merece la pena recorrerla por dentro (20 dhms), está bien conservada y permite entender su estructura.
Continuamos hacia Sidi Flah. Elegimos este lugar frente a otras kasbahs por su ubicación en un oasis, y realmente es diferente: se aparca en un pequeño pueblo y se llega caminando entre huertas hasta una zona donde parece que el tiempo se ha detenido.
El inconveniente es el acceso: unos 10 km de pista (en buen estado) que se hacen largos. ¿Merece la pena? Si tienes tiempo, sí.
Si te alojas en Ouarzazate, intenta cenar en el Snack Resto El Bhaja: comida excelente, precios muy bajos y ambiente completamente local.
Carretera hacia la Garganta del Dadés
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8 OUARZAZATE - AÏT BENHADDOU - TELOUET - MARRAKECH
| Vistas de Aït Benhaddou |
Antes de llegar a Aït Ben Haddou hay un mirador a la derecha, en una pequeña colina con coches aparcados y algunos puestos. Las vistas del pueblo son muy buenas si la luz acompaña.
Desde la carretera se accede a la parte nueva del pueblo. Hoy hay un puente para cruzar; antiguamente se hacía en burro o por las piedras del río.
La entrada a la kasbah es gratuita.
Que este lugar haya sido escenario de tantas películas no es casualidad. Muy cerca, en Ouarzazate, se construyeron estudios de cine aprovechando el entorno. La kasbah es única: una ciudad de barro escalonada sobre una colina que parece poder deshacerse con la lluvia.
Tras la visita (unas dos horas), continuamos hacia Telouet. Este fue, probablemente, el tramo más impresionante del viaje, en parte porque no lo esperábamos. La carretera es una sucesión de kasbahs, curvas, oasis y miradores, siempre con el Gran Atlas de fondo. Espectacular.
En Telouet visitamos el palacio del Glaoui. La entrada cuesta ahora 50 dhms (antes 20), debido a los trabajos de restauración tras el terremoto. Se puede acceder sin guía comprando la entrada en taquilla.
Puedes dejar el coche junto a la entrada (5 dhms) o unos metros antes, donde hay espacio de sobra.
La carretera que conecta con la vía principal ha sido renovada en gran parte. Quedan algunos baches, pero nada que ver con años atrás. El desvío merece muchísimo la pena.
Cruzando el Atlas por el paso de Tizi n’Tichka, la mejora es evidente: gran parte de la subida está desdoblada y hay menos tráfico pesado. También han desaparecido muchos puestos de carretera, aunque aún quedan vendedores de fósiles y minerales.
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| Kasbah Telouet Cruzando el atlas tras el paso del Tizi N'Tichka |
9 MARRAKECH
| Marrakech |
Marrakech es sin duda el principal reclamo turístico del país, con vuelos desde distintas ciudades europeas, hace que muchos ciudadanos únicamente visiten esta ciudad o la tengan como punto de posibles excursiones. En un futuro viaje me gustaría tenerla como punto de partida para recorrer algunos destinos ubicados al sur. Su centro histórico gira en torno a la medina y, especialmente, a la plaza Jemaa el-Fna, un espacio muy dinámico que cambia completamente entre el día y la noche, con puestos de comida, músicos y actividad constante. Al igual que en el resto del país, la actividad comercial se ha relajado mucho. Aquí se puede encontrar prácticamente de todo.
La medina es extensa, laberíntica y muy orientada al turismo, con una alta concentración de riads, tiendas y servicios para visitantes. A diferencia de otras ciudades como Fez, aquí el ritmo es más intenso y la experiencia está más condicionada por la presencia turística.
Fuera del casco antiguo, la ciudad moderna muestra una cara más ordenada y contemporánea, con amplias avenidas y barrios residenciales.
En Marrakech aparcamos en el parking frente a Bab Ksiba (unos 30 dhms/noche). También es habitual alojarse en apartamentos con parking incluido.
Recomendaría el restaurante Al Bahja, ahora renombrado como Hadj Radi , en Rue Bani Marine, cerca de la plaza. Muy buena relación calidad-precio y clientela local. En last res ocasiones que he visitado la ciudad he comido aquí y no defrauda.
10 MARRAKECH - RABAT
Visité Rabat en el segundo viaje, en 2026, y me sorprendió muy positivamente. Nos centramos en la kasbah de los Oudayas y su medina, mucho más ordenada y tranquila que las de Fez o Marrakech.
También merece la pena visitar el mausoleo de Mohammed V y disfrutar de las vistas desde el promontorio.
Pasamos la noche en la playa de Keni
tra, donde hay apartamentos nuevos a buen precio.
| Rabat |
1 KENITRA - ASILAH - CEUTA / TÁNGER /TETUÁN
En los distintos viajes hacia Marruecos he entrado y salido por Tánger, Tetuán y Tánger.
Entre Kenitra y Ceuta (o Tánger/Tetuán) hay varias paradas interesantes. Las más recomendables son Asilah y Larache.
Moulay Bousselham es una buena opción para comer si te coincide en ruta: hay restaurantes turísticos, pero también otros más sencillos en calles traseras con mejor relación calidad-precio.
Asilah es un pequeño pueblo muy pintoresco, con casas blancas y azules. Si tienes tiempo, merece la pena pasear por sus calles.
Tétouan me ha sorprendido muy gratamente. Había pasado de largo dos veces por la ciudad, viéndola únicamente desde la circunvalación, y en este último viaje hemos dedicado un día a conocer su medina y, especialmente, el ensanche o “ensanche español”.
Se trata de la zona construida durante el Protectorado, con una arquitectura colonial de estilo hispano-morisco que, en algunos casos, recuerda más a ciertas ciudades latinoamericanas que a España. Es un entorno bastante distinto a lo que se ve viajando hacia el sur del país, y precisamente por eso resulta especialmente llamativo para muchos marroquíes que la visitan desde otras regiones.
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