Recorrer Georgia por tu cuenta es relativamente sencillo. Si además optas por hacerlo en coche de alquiler, podrás disfrutar a tu ritmo de la enorme variedad de paisajes del país, adentrarte en zonas rurales donde el turismo aún es escaso y descubrir restos de la era soviética que todavía permanecen dispersos por muchos rincones.
Antes de viajar, recopilamos muchas de las dudas que nos surgieron durante la preparación del viaje, y que pueden servirte como guía para organizar el tuyo. En este artículo intentamos darles respuesta de forma clara y práctica para que puedas disfrutar al máximo de una ruta por libre.
En términos generales, Georgia es un destino seguro y accesible para viajar por carretera. Aun así, como en cualquier viaje a la región del Cáucaso, es muy recomendable contar con un seguro de viaje que incluya buena cobertura médica, algo especialmente útil fuera de la capital.
En esta guía te contamos cómo organizar un itinerario flexible de una o dos semanas recorriendo el país en coche de alquiler. Más adelante continuamos el viaje con otra ruta por Armenia en coche, en una combinación muy habitual para quienes visitan la región.
Si echas algo en falta o tienes alguna recomendación, puedes dejar un comentario al final del artículo: suele ser muy útil para otros viajeros.
Después de realizar una ruta por Irán el año anterior, nos decidimos a recorrer el sur del Cáucaso. Durante la planificación intentamos incluir una combinación equilibrada de paisajes y experiencias: montaña, naturaleza, monasterios, cuevas, castillos, pueblos y ciudades.
Sin duda, las zonas de Kazbegi y Svaneti, junto con las carreteras de acceso a ambas regiones, fueron algunos de los grandes puntos fuertes del viaje.
Tras leer bastante sobre el estado de las carreteras y la dificultad para calcular tiempos de conducción, diseñamos un itinerario bastante flexible, distribuyendo las etapas con margen suficiente para evitar prisas. Aun así, el país nos sorprendió constantemente, especialmente por sus paisajes montañosos.
Es cierto que algunas jornadas resultaron algo más “ligeras” en cuanto a contenido turístico, algo que comentamos con más detalle en el apartado “día a día”.
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| https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Georgia_regions_map.png - Peter Fitzgerald [Public domain] |
En Georgia existen varias formas de viajar, cada una con sus ventajas e inconvenientes.
La opción más cómoda es contratar un coche con conductor o guía. Muchas agencias locales ofrecen este servicio, a veces incluso en español, lo que aporta tranquilidad y permite centrarse únicamente en disfrutar del viaje. El principal inconveniente es el precio, considerablemente más elevado.
La alternativa más económica es el transporte público. Georgia cuenta con una red bastante funcional de minibuses (marshrutkas) y trenes que conectan gran parte del país. Sin embargo, suele implicar múltiples transbordos, cierta falta de horarios fijos y menos flexibilidad para hacer paradas improvisadas.
Viajar en coche de alquiler en Georgia nos dio la libertad total para organizar el itinerario a nuestro ritmo. Desde el principio teníamos claro que queríamos recorrer el país por libre, aunque antes tuvimos dudas razonables sobre la seguridad y el estado de las carreteras.
Hoy en día, la conducción sigue siendo exigente en comparación con otros destinos europeos, pero perfectamente asumible para cualquier conductor con experiencia. Es importante adaptarse al ritmo local, conducir con precaución y asumir que los tiempos de Google Maps no siempre se cumplen.
Aunque Georgia es un país relativamente pequeño, las distancias y los tiempos de conducción pueden ser largos debido a su orografía.
Lo ideal para una primera visita completa es disponer de entre 10 y 12 días. Con menos tiempo, es mejor centrarse en la zona este y el entorno de Tiflis con excursiones de un día, incluyendo Kazbegi.
Si se quiere llegar a Svaneti y explorar el oeste del país, lo recomendable es contar con al menos una semana completa solo para esa parte del itinerario.
MAPA
Entra aquí para tener el mapa ampliado a través de Google Maps
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| En verde, nuestro recorrido. En rojo, las carreteras por las que no se puede viajar en un turismo |
GEORGIA
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3,2 / 5
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DÍA
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ETAPA
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VALORACIÓN
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1-2
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Tiflis
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★★★★
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3
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Tbilisi - Borjomi - Akhaltsikhe
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★★★
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4
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Vardzia caves - Khertvisi Fortress - Kutaisi
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★★
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5
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Kutaisi - Monasterios Gelati y Motsameta - Kutaisi
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★★
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6
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Kutaisi - Mestia ** (leer sección "lo que cambiaríamos")
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★★★★
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7-8
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Mestia
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★★★★★
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9
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Mestia - Katskhi Pillar - Chiatura
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★★★
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10
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Chiatura - Gori - Monasterio Jvari - Mtskheta
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★★★
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11
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Mtskheta - Gudauri - Gergeti Trinity Church (Stepantsminda) - Mtskheta
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★★★★★
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12
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Mtskheta - Paso del Gombori - Monasterios de Shuamta - Telavi
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★
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13
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Telavi - Jardines de Alexander - Sighnaghi - Tbilisi
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★★★
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- Las regiones montañosas de Kazbegi y Svaneti, sin duda lo más espectacular del viaje.
- Algunas carreteras han mejorado notablemente desde nuestro viaje. Hoy en día es posible llegar a Ushguli sin necesidad de 4x4 en determinadas rutas desde el oeste, especialmente vía Kutaisi, Tsageri o Lentekhi, lo que permite plantear itinerarios circulares mucho más eficientes
- Probablemente habríamos pasado más tiempo en Kazbegi y menos en la región vinícola de Kajetia, según nuestras prioridades de viaje.
- Incluiríamos la garganta de Truso, una de las zonas naturales más interesantes cerca de Stepantsminda.
- El pueblo de Ushguli
- El museo de Stalin en Gori
- Las cuevas de Uplistsikhe
- El monasterio de David Gareja
- La zona costera de Batumi
* Todo lo que dejamos fuera fue una decisión consciente por falta de interés personal más que por limitaciones de tiempo o logística.
Si tienes intención de viajar por libre en vehículo de alquiler te recomendamos que eches un vistazo a este enlace
Regreso, con parada opcional en la garganta de Truso si no se visitó antes.
APROXIMACIÓN HISTÓRICA
El 21 de junio de 2019, las calles de Tiflis volvieron a llenarse de protestas, a las que se sumaron posteriormente ciudades como Kutaisi o Batumi. La relativa estabilidad política que el país había experimentado en los años anteriores pareció entrar en un nuevo periodo de tensión.
El detonante fue la presencia de una delegación rusa en el Parlamento georgiano, un gesto que reavivó viejas heridas aún abiertas desde el conflicto de Osetia del Sur en 2008. Una década después, la convivencia entre ambos países seguía marcada por la desconfianza y la fragilidad diplomática.
En respuesta, Rusia restringió el tráfico aéreo entre ambos países, lo que tuvo un impacto directo en el turismo y en numerosos negocios locales. En aquel momento, el mercado ruso era uno de los principales emisores de visitantes hacia Georgia, especialmente durante los meses de verano.
Muchos viajeros rusos solían pasar sus vacaciones en Abjasia, y el crecimiento del turismo en Georgia hacía prever que 2019 sería un año récord. Sin embargo, la situación cambió de forma abrupta, y destinos alternativos como Turquía, Egipto o Chipre absorbieron parte de esa demanda turística.
A lo largo de las últimas décadas, el país ha atravesado múltiples crisis sociales, políticas y económicas. A ello se suma una notable caída demográfica: en los últimos 25 años, Georgia ha perdido más de un millón de habitantes, aunque mantiene una importante diversidad étnica, con comunidades armenias y azeríes en distintas regiones.
Como suele decirse, “a perro flaco todo son pulgas”, y el país también ha vivido distintos movimientos regionales que reclaman mayor autonomía en determinados territorios.
Por un lado se encuentra la región autónoma de Adjara, en la frontera con Turquía, donde se sitúa Batumi, la segunda ciudad del país y hoy uno de los principales centros turísticos del mar Negro. Esta región vivió un momento clave en 2004, cuando el gobierno central logró reafirmar su control tras un periodo de tensión política.
Además de su dimensión política, Adjara destaca por su diversidad religiosa, con una población musulmana significativa que ha ido aumentando con el tiempo.
Vecina de esta región se encuentra Javakheti, de mayoría armenia, donde históricamente han existido demandas de mayor autonomía.
Más cerca de Tiflis, en la región de Kvemo Kartli, la población de origen azerí es muy relevante y continúa creciendo, lo que ha generado ciertos retos de integración en algunas zonas.
Pese a todo ello, Georgia vive actualmente una etapa de relativa estabilidad. El país es percibido como un destino seguro para viajar, con bajos niveles de corrupción y una notable mejora en la percepción de las fuerzas de seguridad en las últimas décadas.
Una mirada histórica: siglo XX
Antaño bajo la influencia de la Unión Soviética y hoy situada en la órbita geopolítica de Rusia, la región del Cáucaso ha sido históricamente un territorio de alta complejidad política.
Las montañas del Cáucaso, que superan los 5.000 metros de altitud, separan Rusia al norte de Georgia y Azerbaiyán al sur, mientras que más abajo se encuentra Armenia. Estos tres países formaron parte de la Unión Soviética hasta su disolución en 1991.
Además de la influencia soviética, la región ha estado marcada por la presencia de dos grandes imperios: el persa al sur (actual Irán) y el otomano al oeste (actual Turquía).
El año 1918 fue especialmente convulso, en el contexto de la Revolución Rusa y la reorganización política de la región tras el ascenso de los bolcheviques liderados por Lenin.
Poco después, Azerbaiyán y Georgia fueron incorporadas a la esfera soviética, dando lugar a la creación de la República Socialista Soviética Federativa de Transcaucasia, una entidad que, pese a su carácter efímero, reflejó la complejidad política del momento.
En 1936, esta estructura se disolvió y las repúblicas del Cáucaso pasaron a formar parte de la Unión Soviética como entidades separadas, aunque bajo el mismo sistema centralizado.
Décadas más tarde, la caída de la Unión Soviética en 1991 marcó un nuevo punto de inflexión para toda la región, dando inicio a una etapa de transición política, económica y social que todavía hoy continúa moldeando el presente de estos países.
Después de realizar una ruta por Irán el año anterior, nos decidimos a recorrer el sur del Cáucaso. Durante la planificación intentamos incluir una combinación equilibrada de paisajes y experiencias: montaña, naturaleza, monasterios, cuevas, castillos, pueblos y ciudades.
Sin duda, las zonas de Kazbegi y Svaneti, junto con las carreteras de acceso a ambas regiones, fueron algunos de los grandes puntos fuertes del viaje.
Tras leer bastante sobre el estado de las carreteras y la dificultad para calcular tiempos de conducción, diseñamos un itinerario bastante flexible, distribuyendo las etapas con margen suficiente para evitar prisas. Aun así, el país nos sorprendió constantemente, especialmente por sus paisajes montañosos.
Es cierto que algunas jornadas resultaron algo más “ligeras” en cuanto a contenido turístico, algo que comentamos con más detalle en el apartado “día a día”.
CURIOSIDADES
Durante el viaje por Georgia, una de las primeras cosas que llama la atención es la presencia constante de coches antiguos, especialmente los clásicos Lada soviéticos, que siguen circulando con normalidad en muchas zonas del país.
También destacan las coloridas tuberías de gas que recorren fachadas y calles, una imagen muy característica del Cáucaso.
No es raro ver vehículos con matrículas europeas reutilizados como minibuses o camionetas procedentes de Alemania, Países Bajos o incluso España. En muchos casos se importan de segunda mano y se adaptan al mercado local. Lo mismo ocurre con coches japoneses o coreanos, que circulan con el volante cambiado.
El uso de coches con instalación de gas (LPG) está bastante extendido, sobre todo fuera de Tiflis, con depósitos adicionales instalados en el maletero.
PERROS CALLEJEROS
En iglesias y monasterios es necesario respetar un código de vestimenta:
- Hombres: pantalón largo o al menos hasta la rodilla.
- Mujeres: hombros, rodillas y cabello cubiertos (a menudo hay pañuelos disponibles en la entrada).
Comprar una SIM en Georgia es sencillo:
- En el aeropuerto (tiendas abiertas 24h)
- En tiendas oficiales en la ciudad
- En quioscos (más barato, pero menos recomendable)
Los planes de solo datos suelen ser los más económicos.
Ejemplo orientativo actual:
- 4–10 GB por 30 días: ~5–8 €
Es necesario presentar el pasaporte.
El país mantiene además una fuerte identidad cultural y religiosa, visible tanto en la vida cotidiana como en la gran cantidad de iglesias y monasterios activos.
- Transfer privado: 20–30 GEL
- Taxi con apps (Bolt o equivalentes): opción más cómoda tras tener internet
- Autobús 37: ~0,5 GEL (llevar cambio exacto)
Cómo moverse por la ciudad
- A pie: el centro es muy compacto
- Metro: económico y eficiente (~0,5 GEL por trayecto)
- Taxi: muy barato mediante apps
- Autobuses urbanos: fáciles de usar con Google Maps
- Marshrutka: minibuses locales (requieren algo de práctica)
LLas furgonetas salen desde varios puntos de la ciudad. Nosotros viajamos desde Avlabari.
- Precio: 40 GEL
- Duración: 5–6 horas
- Consejo: comprar o reservar el billete con 1–2 días de antelación
Si no es posible, llega con al menos 45 min de margen. En nuestros trayectos, las furgonetas salieron antes de lo previsto al completarse las plazas.
Preguntas útiles antes de subir:
- Lugar exacto de llegada
- Estilo de conducción (algunos van “en modo rally”)
- Aire acondicionado (no todos lo tienen)
También existe la opción de tren nocturno.
Para comprar billetes en y ver horarios: http://www.railway.ge/en/
Otras páginas:
https://biletebi.ge cobran una pequeña comisión de 1.50 Lari
Compramos los billetes de primera clase con tres semanas de antelación en taquilla; el proceso resultó fácil. En la estación principal hay varias ventanillas de venta; únicamente hay que dirigirse a la máquina de la sala de espera para obtener un número y esperar a que llegue tu turno.
El día del viaje, el acceso a los trenes está disponible desde media hora antes de la salida. El personal de los vagones revisará los billetes y los pasaportes; una vez el tren está en marcha se hará entrega de sábanas, funda de almohada y una pequeña toalla. No olvides llevar tu propio papel higiénico, pues no hay a bordo.
Partimos de forma puntual. Antes de las dos horas de salida llega el trámite de las fronteras. Os cuento el proceso de control de aduanas para la salida de Georgia y la entrada a la República de Azerbaiyán.
Unos veinte minutos después de arrancar el tren, se detendrá de nuevo; entonces comienza un desfile de militares, personal de aduana y policía para revisar las cabinas y el equipaje, con poco entusiasmo (revisan únicamente una maleta de las cuatro que llevamos). Se nos pregunta si hemos estado en Armenia. Sí. Y si llevamos souvenirs o vino. No. Uno le comenta a otro que hemos estado en Armenia; nos miran y no hay más preguntas. Al rato (justo al pasar la medianoche) nos piden los pasaportes y nos llaman a una de las cabinas del tren; desde ahí, con ayuda de un portátil, comprueban los pasaportes, nos toman una foto y nos ponen el sello de entrada. Ninguna pregunta sobre Armenia.
La oferta gastronómica en Georgia no es extremadamente variada pero sí lo suficiente como para no aburrirse de los platos. Mención especial para el pan, cocido en hornos tradicionales y que uno no se cansa de comer a cualquier hora.
El viaje en coche por Georgia es también a nivel gastronómico, a medida que vamos cambiando la región van cambiando los productos que se venden en los puestos de carretera, aunque nunca faltan los melones y sandías están presentes en todas partes. Los frutos rojos están a muy buen precio en los mercados. Los platos más frecuentes son el Khinkali (dumplings rellenos de carne, setas, queso...) y el Khachapuri (especie de bollo con algo de relleno)
El día que más caro comimos
Restaurante Ornament Express, en Mtskheta. 28 GEL por persona. Buena comida en un lugar con muchísimo encanto; esto último también forma parte del valor del restaurante. En general, los establecimientos de Mtskheta tienen precios más elevados que en el resto del país.
Restaurante Dzveli Gemo, en Borjomi, y Restaurante Tachila, en Chiatura.
La comida que más disfrutamos fue la elaborada por la propietaria de la casa de huéspedes Lagami, en Mestia Ofrecen un menú diferente cada día por 25 GEL por persona, con productos frescos y caseros. La única condición es estar alojado para poder disfrutar del banquete.
En Georgia, el vino es mucho más que una bebida. En cada celebración se bebe de un solo trago, principalmente porque los recipientes tradicionales tienen forma de cuerno y no se pueden apoyar.
Fruto del amor de los georgianos por su tierra y el vino, existe una leyenda que narra que, cuando Dios repartía trozos de tierra entre los habitantes del planeta, los georgianos se entretenían en un festín regado con vino y se quedaron sin asignación. Al reclamar posteriormente, Dios les preguntó dónde estaban durante el reparto; ellos respondieron que estaban brindando por Él. Sorprendido, Dios les ofreció el último territorio disponible, el que había guardado para sí mismo.
Al margen del vino, nos sorprendió encontrarnos con “cervecerías”, establecimientos que venden cerveza a granel. También es frecuente hallar secciones de este tipo en algunos supermercados.
Los ciudadanos españoles pueden entrar en Georgia sin necesidad de visado para estancias de hasta un año.
Para viajar únicamente es necesario disponer de pasaporte en vigor.
Desde el 1 de enero de 2026, además, es obligatorio disponer de un seguro médico de viaje válido para entrar en el país, con cobertura mínima establecida por la normativa vigente y válido durante toda la estancia. En algunos casos puede ser solicitado en el control fronterizo o por la aerolínea antes del embarque.
Por este motivo, es fundamental viajar con una póliza que cumpla los requisitos oficiales y cubra todo el periodo del viaje.
Se recomienda igualmente verificar siempre la información actualizada en fuentes oficiales:
- Embajada de Georgia en España y el Ministerio de Asuntos Exteriores de España.
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Uno de los momentos que más nos gustó fue disfrutar de una tranquila puesta de sol desde la escalinata de la Catedral de la Santísima Trinidad, sin apenas turistas. Esta catedral, visible desde casi toda la ciudad, es la construcción religiosa más grande del país y un símbolo del renovado resurgir espiritual de Georgia. El conjunto incluye una capilla y bonitos jardines desde donde se puede la avenida Nikoloz Baratashvili.
Desde el río, el camino asciende durante unos quince minutos a pie. A partir de la plaza Avlabari, se encuentran pequeños establecimientos como puestos de fruta y panaderías.
Subir a la fortaleza de Narikala en teleférico es un ritual para cualquier visitante. El ascenso comienza en Rike Park (2,5 GEL), donde también se encuentra el moderno Palacio de la Música. Cruzando el Puente de la Paz, se llega a una calle peatonal que conecta con el puente Metekhi. Desde allí, las calles Erekle y Sioni y otras callejuelas albergan bares y cafeterías frecuentados por turistas.
También se puede visitar la Catedral de Sioni. En la dirección opuesta, la calle Shavteli asciende hasta la Plaza de la Libertad, pasando por antiguas murallas. Este recorrido puede hacerse en sentido contrario, comenzando desde la parada de metro plaza Tavisuplebisi.
Otro paseo recomendable es la Avenida Rustaveli, que conecta la estación de metro del mismo nombre con la Plaza de la Libertad. Aquí se encuentran la mayoría de los edificios monumentales de la ciudad: Parlamento, Teatro de Ballet y Ópera, Museo de Arte Moderno, Galería Nacional, Museo Nacional y el Teatro Alexander Griboedov.
Notas
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No te pierdas algún trayecto en metro; es económico y sus estaciones destacan por su longitud. Además, viajar en metro permite observar un lado menos turístico de la ciudad.
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Cerca de la estación de Avlabari, si tienes hambre, visita Dukhani Bar, con buena comida casera a precio razonable, junto a Khinkali House.
Hicimos una parada de aproximadamente una hora en el Parque local de Borjomi, especialmente pensado para familias. Si viajas con niños, no deberías perdértelo; de lo contrario, puedes seguir de largo.
Aunque hay un parking de pago justo en la entrada, encontrar aparcamiento en las calles cercanas es muy sencillo. Antes de entrar al parque, nos desviamos con el coche para ascender hasta el mirador (donde termina el teleférico), unos tres kilómetros de subida. Desde arriba la visión es algo limitada, por lo que tampoco se obtiene una panorámica destacada. A partir del final de la autovía, las vistas mejoran al seguir la ruta junto al río Kura.
La segunda parte del día la dedicamos a visitar la Fortaleza de Rabati y algunos edificios históricos en los alrededores de Akhaltsikhe: el Monasterio Católico, la Iglesia de Santa Marina y la vieja sinagoga.
En cuanto a la Fortaleza de Rabati, principal atracción de la localidad, nuestra impresión fue agridulce. Desde un punto de vista estético es un lugar fotogénico y disfrutable, pero todo lo que se ve fue reconstruido entre 2011 y 2012 sobre ruinas, con el objetivo de impulsar el turismo. Los amantes de la historia más purista podrían quedarse con las ganas de conservar la emoción original de las ruinas.
La visita dura aproximadamente 2 horas (entrada 6 GEL). Se puede acceder en autobús (1 GEL), evitando un kilómetro de cuesta, especialmente recomendable en verano. El recorrido interior es lineal, aunque es posible ascender y descender entre las distintas plantas. Desde la parte final comienza el descenso hacia un punto distinto a la entrada. En el viaje de vuelta, paseamos por los alrededores del Castillo de Khervitsi.
Ahora, piensa por un momento en la paz que se respira en la aldea de una comunidad de los Amys, al margen de todo sonido industrial; eso es lo que se percibe en el núcleo de Kutaisi. Alrededor de él, una versión suave del apocalipsis. Al otro lado del río se halla la zona residencial, donde encontramos calles cortadas, levantadas, agujereadas, edificios semiderruidos, abandonados… algunas calles parecen que acaban de salir recientemente del campo de batalla.
En un par de horas se puede recorrer el centro de la localidad. Otro de los lugares que no debe faltar en la visita es el mercado de frutas y verduras (bazar central), donde se puede observar la elaboración de los encurtidos, adquirir miel ecológica, frutos rojos, degustar algunos quesos caseros o llevarse productos típicos de la zona como Churchkhela, Sulguni, Tkemali o Adjika. En el lado opuesto a los puentes encontramos la fuente de Colchis; una de sus peculiaridades es que entre sus múltiples figuras se halla la de El Tamada (maestro de ceremonias), tan presente en la cultura georgiana.
No muy alejado del centro está la sinagoga. La mayor comunidad judía de Georgia se encontraba en este barrio.
La Catedral de Bagrati es el único punto de interés que queda relativamente alejado del centro, ya no por la distancia, sino por el perfil empinado del recorrido. Su restauración concluyó en 2012. Tras haber sido destruida por los otomanos, tuvo el honor de haber pertenecido durante tres años a la lista de patrimonio de la UNESCO, hasta que quedó excluida por fallas en su reconstrucción. Se halla aproximadamente a 1 km de la oficina de turismo.
| Catedral de Bagratis |
En la ruta hacia Mestia hacemos un par de paradas: la primera es para disfrutar de los jardines y el exterior del Palacio de Dadiani, en Zugdidi; la segunda, unos kilómetros más al norte, en la presa de Enguri, la más grande del Cáucaso.
La carretera para llegar a Mestia está en óptimas condiciones, aunque hay que extremar la precaución con las vacas que se cruzan en cualquier lugar y con las lluvias, pues pueden producirse desprendimientos. Antes de viajar a Georgia nos preocupaba tanto el estado de la carretera como el posible aluvión de furgonetas dando viajes de un lado a otro; apenas encontramos tráfico tanto a la ida como a la vuelta. En total, nos llevó unas siete horas desde Kutaisi, contando con paradas. Para más información sobre la ruta en carretera, puedes visitar la entrada donde detallamos nuestra experiencia sobre cuatro ruedas.
El Alto Svaneti y sus torres defensivas, construidas a partir del siglo XI, han sido declaradas patrimonio de la UNESCO.
Como alternativa, se puede reducir la etapa hasta el mirador de la Cruz, desde el cual, en días despejados, se puede ver la localidad; en este caso, el ascenso se reduce a unas dos horas, con mucho menos tiempo de descenso. También es posible ascender un tramo desde un punto que ofrece una nueva vista panorámica de Mestia, en un buen mirador al inicio de la zona arbolada, justo después de que el camino gire a la derecha. Al llegar a una bifurcación con una "escalera de piedra", hay que tomar el camino de la derecha. Para mayor facilidad, se puede visualizar la ruta en la app Maps.me.
Hasta el mirador también se puede subir en vehículo todoterreno. Si se contrata un taxi privado, la tarifa ronda los 120 GEL, algo más por acercarse hasta los lagos.
Desde Mestia se pueden disfrutar de varias vistas panorámicas, por ejemplo: desde la iglesia junto al Museo Etnográfico, del conjunto de torres principales desde la pequeña plaza triangular junto a la trattoria del pueblo, o de la población vecina de Lagami y las montañas desde la misma puerta de la trattoria.
Museo etnográfico y de historia (10 GEL). Consta de seis exposiciones fijas que incluyen armas medievales, grabados, joyas, textiles y otros objetos que cuentan la historia del estilo de vida de los Svan.
Museo de la Casa Margiani, en la misma calle donde se inicia la ruta de los Lagos (Lanchvali). Al igual que en el museo anterior, se puede conocer la vida de los ancestros de la zona. También hay una torre abierta al público con el único aliciente de las vistas desde su azotea. Consta de tres plantas; el ascenso a cada una supera en dificultad al anterior, y descender por las rudimentarias escaleras de madera es toda una odisea.
Casa Museo del alpinista Mikheil Khergiani, donde además de la torre anterior, hay otra torre y vivienda accesible al público.
Ruta del Glaciar Chaaladi
El punto de origen de la ruta está a más de 10 km de Mestia, por lo que conviene llegar en coche propio o en algún medio de transporte. Evita caminar desde Mestia, perderás tiempo valioso. Nosotros tardamos algo menos de cuatro horas en completar la ruta de ida y vuelta, caminando a un ritmo tranquilo y realizando varias paradas para tomar fotos.
Si viajas en verano, no es necesario alcanzar la parte más alta; una vez que se divisa la lengua del glaciar, las vistas no mejoran acercándose más. Evitar esta última parte de ascenso por las rocas y piedras permite ahorrar aproximadamente una hora.
Sky Lift – Ascender en telesilla
A unos 8 km de Mestia se encuentra el telesilla que lleva a la cumbre del Tetnulti. Para llegar hasta allí, primero se puede subir a un primer telesilla junto al Museo Etnográfico, que deja cerca del inicio del Sky Lift. Las vistas desde este primer telesilla son de las más impresionantes de la zona.
También es posible llegar al Sky Lift en coche propio, ya que la carretera se encuentra en perfectas condiciones, o en taxi privado, pagando además por la espera (unos 30 GEL).
Paseo en coche hacia Ushguli
Recorremos unos 20 km hasta llegar al puerto de montaña junto al lago Ughviri. Aunque ya habíamos descartado la visita a Ushguli, queríamos aprovechar el coche para explorar parte de la ruta y los alrededores de Mestia. La mayor parte de la carretera hacia Ushguli está en buenas condiciones, quedando intransitable únicamente el tramo final.
Los paisajes siguen siendo sorprendentes; la carretera sigue el curso del río hasta desviarse y comenzar el ascenso al puerto. Pasamos por varias poblaciones, todas con sus legendarias torres defensivas. Nos llama la atención que ninguna dispone de acceso asfaltado desde la carretera principal, por lo que quedan totalmente aisladas durante varios meses en invierno.
Otras opciones muy populares son:
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Viajar a Ushguli, una de las localidades más altas de Europa, con más torres conservadas y punto de inicio para ascender a la montaña más alta de Georgia.
-
Realizar otras rutas de montañismo en la zona.
| Glaciar Chaaladi |
Telecabinas en Chiatura
Los viejos telecabinas, valioso gancho turístico, han cesado su actividad desde junio de 2019. En 2013, 17 líneas estaban en servicio; algunas menos en 2017. Para 2019, unos meses antes del cierre, únicamente tres seguían funcionando. Seamos honestos: Chiatura puede volver loco a más de un rarito, pero es solo eso, una joyita para selectos cazarrecompensas. Aun así, hay instantáneas que no podrás resistir la tentación de capturar.
Si observas el mapa de Chiatura y prestas atención al número de telecabinas que hay en la ciudad, podrías pensar que hablamos de una rica ciudad alpina llena de lujosas mansiones y coches de alta gama. Todo una ilusión: viejos "Lada", edificios abandonados y una colección de ataúdes de hierro (como llaman los vecinos a los telecabinas) decoran la ciudad del manganeso.
Chiatura llegó a producir el 60 % del manganeso mundial en su momento de esplendor. El abrupto perfil orográfico de la ciudad hizo que el gobierno soviético, allá en los años 50 del pasado siglo, llenara la ciudad de una extensa red de cableado con el fin de conectar cualquier barrio o poblado cercano rápidamente con el centro urbano; la mayoría de sus habitantes vivían directa o indirectamente de la actividad minera.
Hoy en día todo parece seguir más o menos igual, o al menos era así hasta que en 2017 un reportaje de la BBC puso a la ciudad en el punto de mira al denunciar el nulo mantenimiento de este medio de transporte. La mayoría de las líneas seguían funcionando desde 1954. Parece que se produjo algún tipo de causa-efecto, pues en julio de 2019 la nueva estación central de telecabina estaba prácticamente culminada; sin embargo, ninguno de los telecabinas de la ciudad se hallaba en funcionamiento.
La burbuja en la que se ha instalado la ciudad también se percibe a la hora de tratar con los locales. Es el único destino donde no pudimos hablar en inglés con nadie; sin embargo, esto no supuso un impedimento para comunicarnos y que nos mostraran toda su amabilidad.
Cerca de Chiatura se puede visitar este curioso monasterio ubicado sobre una roca, del estilo de los de Meteora, en Grecia. Se cree que fue construido por monjes ermitaños del Medio Oriente.
Se puede llegar casi hasta los pies del monasterio con un vehículo convencional. Es recomendable aparcar el coche antes de la gran bajada final.
Nuestro paso por Gori se redujo a un pequeño paseo en coche por las calles principales, un breve paseo por el parque Stalin y una visita al aseo del museo homónimo.
¿Te imaginas un museo de Hitler en Austria o algo parecido sobre Franco en España? Mmmh… bueno, corramos un tupido velo sobre esto último. El caso es que habíamos decidido no contribuir con un solo Lari a la conservación de su memoria. Llegamos hasta Gori con el fin de comprobar con nuestros propios ojos si esta ciudad seguía impregnada de un tizne soviético, como habíamos percibido en Chiatura; nada que ver una con otra.
De todos los pueblos que hemos visitado, este es el más turístico. Motivos no le faltan: cercanía a Tbilisi y una zona monumental declarada patrimonio de la UNESCO. Como consecuencia, también es la ciudad más cara.
La atracción principal en el centro urbano es la Catedral de Svetitskhoveli, uno de los principales lugares sagrados del país. No muy lejos de allí se encuentra otro de ellos, el monasterio de Jvari, desde el que además se disfruta de una preciosa vista de la localidad y de la confluencia de los ríos Kura y Aragvi.
| Mtskheta |
Gudauri es una población volcada en su estación de esquí. Observamos que se están construyendo multitud de nuevos hoteles y apartamentos, muchos de ellos dirigidos a la clientela rusa.
Si viajas fuera de temporada de esquí, como probablemente sea, el atractivo principal es la carretera en sí misma: una ascensión serpenteante con unas espectaculares vistas. El camino no pierde interés tras la localidad alpina, y apenas 4 km después de pasar Gudauri nos encontramos con el monumento a la amistad entre el pueblo georgiano y el ruso. Las vistas desde ahí son de vértigo. Si eres aficionado al parapente y quieres practicarlo en un entorno único, estás de enhorabuena.
La carretera de montaña continúa y hay varios miradores donde detenerse. Posteriormente se desciende hasta Kobi; poco antes, justo hasta donde llegan los telecabinas más lejanos de Gudauri, se toma el desvío para ir a la Garganta de Truso.
| Furgoneta en Gudauri |
| Monumento al a amistad entre Georgia y Rusia |
Antes de llegar hasta Stepantsminda nos detenemos en la misma carretera, a la altura de Tkarsheti. Una vez más, nos sorprendemos con las vistas. Un buen sitio para comer en ruta es el restaurante Tsanareti; a nosotros nos gustó mucho.
Ascendemos hasta la iglesia de la Trinidad de Gergeti. Antes de 2019 era inviable el acceso para vehículos que no fueran 4x4. Hoy en día, si no hay nieve en la carretera, cualquier vehículo puede ascender hasta aquí. La ruta a pie desde la ciudad, recomendada por los virtuosos del senderismo, puede llevar varias horas con un desnivel considerable.
| Iglesia de la Trinidad |
| Montañas del Cáucaso junto a Stepantsminda |
Pasamos de largo los restos del castillo de Ujarma. Poco después, la carretera nos lleva hasta el puerto de montaña de Gombori y desde ahí descendemos hasta los modestos monasterios de Shuamta, cercanos a Telavi.
Telavi es un pueblo acogedor pero sin grandes atractivos, ubicado en el valle de Alazani. Rodeado de viñedos, aquí comienza la ruta del vino, entre cuyos productos destacan las variedades Saperavi, Tsinandali y Kindzmarauli. En los alrededores de Telavi se puede visitar el monasterio de Alaverdi y la fortaleza de Gremi. Fue el único lugar donde vimos que se pueden alquilar motos para explorar los alrededores.
| Monasterio Shuamta |
A pocos kilómetros de Telavi, en dirección a Sighnaghi, nos encontramos con el Palacio y Jardines de Alexander. El palacio es de pago y alberga una colección de pintura; los jardines no tienen interés alguno en verano, aunque cobran una pequeña entrada por el acceso. Se puede acceder gratuitamente junto al edificio Radisson, por la parte de atrás.
La última parte de la ruta la dedicamos a visitar la pintoresca localidad amurallada de Sighnaghi, probablemente la más bonita de todas las que hemos visitado en la ruta, lo cual dice bastante a su favor, aunque no sé si lo suficiente. Al estar relativamente cerca de Tbilisi y muy próxima a la frontera con Azerbaiyán (los azeríes son los nacionales que más visitan Georgia), siempre está muy concurrida, con lo que la localidad invierte en la conservación y mejora de calles y fachadas para mantener la rueda turística funcionando. La iglesia de San Jorge, a escasos kilómetros de la villa, merece una visita.
| Sighnaghi Y hasta aquí la ruta por Georgia. Si echas algo en falta o te gustaría añadir algo más, no dudes en dejar un comentario. Si estás pensando en recorrer otros territorios del Cáucaso, puede que también te interese esta otra entrada sobre la ruta que realizamos en coche por Armenia.
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Excelente artículo, fotos espectaculares. Los paises del Cáucaso siempre han tenido ese halo de misterio que los hacen interesantes.
ResponderEliminarDesde luego, todos ellos siguen atados al pasado mientras luchan por terminar de desarrollarse de forma independiente.
ResponderEliminarMuy ilustrativo, felicidades ... voy a Georgia por 4 días el próximo mes, me hospedo en la capital, ¿tendrás algún par de consejos?
ResponderEliminarHola Lalo.
ResponderEliminarGracias. Un día para conocer Tbilisi es suficiente, por suerte, hay varias excursiones que puedes hacer desde ahí volviendo a dormir a la capital. La que no me perdería por nada es la visita a Kazbegi, es un día largo pero hacen varias paradas y se hace ameno. Como imagino que habrás leído, nosotros lo hicimos en vehículo de alquiler pero nos fuimos encontrando con muchos autobuses y furgonetas durante la jornada. Los otros dos días va en función de gustos, personalmente no me gustó mucho Mtskheta, que suele ser uno de los destinos favoritos entre los locales y que normalmente entra dentro de la visita a las ruinas de Uplistsikhe. El monasterio de David Gareja es otra opción a valorar. En fin, lo dicho, depende de gustos, si estás interesado en museos etc. puedes pasar incluso dos días en Tiflis.
Saludos