Recorrer Georgia por tu cuenta es relativamente fácil. Si, además, optas por hacerlo en vehículo propio, podrás disfrutar de la variedad de sus paisajes a tu ritmo, adentrarte en las zonas rurales donde apenas hay presencia turística y explorar los restos soviéticos que aún permanecen esparcidos por muchos rincones del país. Aquí damos respuesta a todas las dudas que nos surgieron antes de partir y que pueden ser de ayuda para que disfrutes plenamente de tu viaje.
En esta guía te contamos cómo organizar un itinerario flexible de una a dos semanas; para ello recorremos buena parte del país en coche de alquiler. Posteriormente continuaremos el viaje en otra ruta en coche por Armenia. Si echas algo en falta o tienes alguna otra recomendación, no dudes en dejar un comentario al final, que será de utilidad para otros viajeros.
| El Parlamento en Tiflis |
El pasado 21 de junio de 2019, las calles de Tiflis volvieron a agitarse días después se unieron Kutaisi y Batumi. La calma prolongada que había llevado al país a una estabilidad social y política en los últimos años parecía haber entrado en pausa. La presencia de una delegación rusa en el parlamento fue la mecha que encendió todo. Apenas habían pasado diez años desde el conflicto de Osetia del Sur (2008) entre Rusia y Georgia. Erraron aquellos que pensaron que una década era tiempo suficiente para palpar el punto de cocción; el resultado fue evidente: quemazón.
Los georgianos, un pueblo que ha vivido varias convulsiones en lo que llevamos de siglo, se incorporaron para indicar que descansa, pero no duerme. El gobierno ruso, herido (al menos en su orgullo), no tardó en reaccionar prohibiendo todo el tráfico aéreo entre ambos territorios, generando molestias entre sus conciudadanos y considerables perjuicios en la pequeña república, donde muchos negocios se han resentido notablemente.
Tras haberse habituado a pasar verano tras verano en Abkhazia, el número de visitantes rusos había ido en aumento en los últimos años, y todo apuntaba a que en 2019 serían los que coparían las estadísticas georgianas por número de visitantes. El daño estaba hecho: Turquía, Egipto y Chipre fueron las alternativas de muchos que habían planeado su verano en Georgia.
A las sucesivas crisis que se han sucedido desde su independencia (social, política y económica) hay que sumarle la estrepitosa caída demográfica: el país ha perdido más de un millón de habitantes en los últimos 25 años (1993-2018), pero sigue contando con una importante comunidad tanto armenia como azerí en su territorio.
No teniendo suficiente con todo lo expuesto anteriormente, tal como dice el refrán “a perro flaco todo son pulgas”, en las últimas décadas han azotado otros movimientos populares, con demandas de mayor autonomía y competencias, al compás de los momentos de inestabilidad.
Vayamos por partes: por un lado nos encontramos con la región autónoma de Adjara, en la frontera con Turquía, donde se halla la segunda ciudad del país, que hoy acoge la mayor parte del turismo de verano, y que tensó la cuerda con el gobierno central, con momento culminante en 2004, cuando este último consiguió restaurar el orden antes de producirse un estallido social.
A las reivindicaciones políticas hay que sumar que un tercio de su población es musulmana y su cifra va en aumento. Vecina de Adjara es Javakheti, región con mayoría de población armenia y que demanda históricamente una mayor autonomía.
A pocos kilómetros de Tiflis y haciendo frontera con Armenia y Azerbaiyán, encontramos la región de Kvemo Kartli, donde la población azerí sigue aumentando, representando hoy prácticamente la mitad de los habitantes, pero al mismo tiempo mostrando notorios problemas de integración, también debido a la ausencia de medidas tomadas desde las autoridades centrales.
Al margen de los temas políticos e históricos previamente mencionados, Georgia vive una época de cierta estabilidad. Las sensaciones de seguridad se mantienen intactas; no obstante, el país ha sido ampliamente reconocido como muy seguro, con un índice de corrupción en mínimos y con una confianza en la policía que ha pasado en una década de apenas un 10 % a superar el 80 %.
Una mirada histórica. Siglo XX
Antaño bajo la mirada de la Unión Soviética, hoy en día bajo la sombra de la Federación Rusa, la región del Cáucaso ha sido un polvorín en las últimas décadas. La tensión permanece latente en cada uno de sus territorios.
Las montañas del Cáucaso, que superan los 5.000 metros de altitud, separan Rusia (al norte) de Georgia y Azerbaiyán; un poco más al sur se encuentra Armenia. Los tres formaron parte de la Unión Soviética hasta 1991. Además de la influencia soviética, dos grandes imperios han marcado el devenir de su historia: al sur, Persia (actual Irán), y al oeste, los Otomanos (actual Turquía).
1918 fue un año convulso: la excisión más izquierdista del partido socialdemócrata ruso, los Bolcheviques, de la mano de Lenin, había consumado su dominio sobre los Mencheviques (el brazo moderado de los obreros socialdemócratas).
No podía pasar mucho tiempo, y así fue. Antes de que Azerbaiyán y Georgia acabaran siendo invadidas por los bolcheviques a inicios de los años 20, se creó (y ahora sí de forma duradera) la República Socialista Soviética de Transcaucasia, que tampoco estuvo libre de batallas; por ejemplo, la rebelión georgiana de 1924.
De una u otra manera, la nueva Transcaucasia se mantuvo compacta hasta 1936, momento en el que las tres repúblicas continuaron formando parte de la Unión Soviética, pero ahora de forma independiente. Doce días después del final de la disolución de Transcaucasia, estallaría la guerra civil española, en la que los soviéticos tomaron parte, antesala de la Segunda Guerra Mundial. Luego llegaría la Guerra Fría y finalmente la caída del imperio soviético, con lo que automáticamente se presionó de nuevo el “botón de reinicio” sobre las repúblicas del sur del Cáucaso. Estamos en 1990 y un nuevo ciclo histórico tiene inicio.
Después de realizar una ruta por Irán el año anterior, nos decidimos a recorrer el sur del Cáucaso. Durante la planificación tratamos de incorporar una selección variada de lugares de interés: algo de montaña, naturaleza, monasterios, cuevas, castillos, pueblos y ciudades. Sin duda, las montañas de Kazbegi y Svaneti, así como las carreteras para llegar hasta esas regiones, fueron lo más destacado del viaje.
Después de haber leído mucho sobre el estado de las carreteras, la conducción y la dificultad de calcular tiempos, conseguimos encajar los lugares que nos parecían más relevantes para nuestros intereses, distribuyéndolos holgadamente en nuestro itinerario. Como resultado final, debemos decir que Georgia nos sorprendió en muchos momentos, especialmente por sus paisajes montañosos. Sin embargo, encontramos algunas jornadas con falta de “contenido relevante”. En la sección “Día a día” desarrollamos un poco más nuestras sensaciones.
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| https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Georgia_regions_map.png - Peter Fitzgerald [Public domain] |
Indudablemente, la opción más cómoda es alquilar un coche con conductor o guía. Prácticamente todas las empresas de alquiler de vehículos te ofrecerán este servicio, incluso en español; ganarás en tranquilidad. El mayor inconveniente de esta opción es el precio, muy superior a conducir uno mismo.
La forma más económica de viajar es mediante transporte público. Georgia posee una digna red de transportes que te llevará a cualquier punto del país, aunque tengas que cambiar varias veces de medio de transporte. La desventaja principal es que estás sujeto a los horarios (que no siempre son fijos) y hay limitaciones en cuanto a paradas o posibles desvíos en ruta.
Viajar por libre en un coche de alquiler nos dio mucha libertad para organizar tiempos y visitas. Desde el principio teníamos claro que queríamos recorrer el país a nuestro ritmo en un vehículo propio, pero antes debíamos resolver ciertas dudas, principalmente en cuanto a la seguridad y estado de las carreteras.
Después de conducir por los tres países del Cáucaso durante un mes, podemos asegurar que Georgia es, con diferencia, el más complicado. Sin embargo, no hacen falta cualidades especiales para circular por sus carreteras; simplemente hay que extremar la precaución y adaptarse rápidamente al medio. Muchas vías por las que pasamos estaban prácticamente vacías, aunque en las principales rutas de entrada y salida del país el tráfico aumentaba considerablemente.
Aunque el país es pequeño, las distancias son largas. Lo recomendable para llevarse una impresión global es viajar un mínimo de diez días. Si dispones de pocos días, puedes hacer muchas excursiones diarias desde Tiflis, incluso a la espectacular zona montañosa de Kazbegi. Si piensas viajar hasta Svaneti y hacer algo más, necesitarás al menos una semana.
MAPA
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| En verde, nuestro recorrido. En rojo, las carreteras por las que no se puede viajar en un turismo |
GEORGIA
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3,2 / 5
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DÍA
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ETAPA
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VALORACIÓN
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1-2
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Tiflis
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★★★★
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3
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Tbilisi - Borjomi - Akhaltsikhe
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★★★
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4
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Vardzia caves - Khertvisi Fortress - Kutaisi
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★★
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5
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Kutaisi - Monasterios Gelati y Motsameta - Kutaisi
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★★
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6
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Kutaisi - Mestia ** (leer sección "lo que cambiaríamos")
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★★★★
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7-8
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Mestia
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★★★★★
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9
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Mestia - Katskhi Pillar - Chiatura
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★★★
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10
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Chiatura - Gori - Monasterio Jvari - Mtskheta
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★★★
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11
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Mtskheta - Gudauri - Gergeti Trinity Church (Stepantsminda) - Mtskheta
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★★★★★
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12
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Mtskheta - Paso del Gombori - Monasterios de Shuamta - Telavi
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★
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13
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Telavi - Jardines de Alexander - Sighnaghi - Tbilisi
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★★★
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- La zona costera de Batumi
* Todo lo que descartamos lo hicimos a conciencia no fue por falta de tiempo o imposibilidad de encajarlo en el itinerario, simplemente por preferencias personales
Si tienes intención de viajar por libre en vehículo de alquiler te recomendamos que eches un vistazo a este enlace
Además de la enorme cantidad de antiguos Lada, otra de las primeras cosas que llamarán tu atención son las coloridas tuberías de gas que se expanden por todo el Cáucaso.
No te sorprendas si te cruzas con algún autobús rotulado en español, o alguna camioneta o furgoneta de procedencia alemana, holandesa... Es frecuente comprar este tipo de vehículos de segunda mano en Europa, al igual que ocurre con los turismos procedentes de Japón y Corea, aunque tengan que conducir con el volante en el lado contrario.
En Georgia, como también pasa, en muchísima menor medida, en Azerbaiyán, los Lada parecen no pasar nunca de moda; modelos históricos como el 2107 o el Niva están presentes en cada calle, especialmente en la región de Kajetia. En este otro artículo hablaremos con más detalle sobre el alquiler, la conducción y las carreteras de Georgia.
Aunque no tanto como en Armenia, en Georgia está extendido el uso de combustible LPG (gas licuado); muchos vehículos han incorporado un depósito adicional en sus maleteros para dicho fin.
En los lugares de culto se exige un código de vestimenta: para los hombres, el pantalón hasta la rodilla (aunque no siempre es necesario); las mujeres tienen que cubrirse el cabello, los hombros y las rodillas para entrar a iglesias y monasterios.
Solo datos sale bastante más barato
Ejemplo orientativo: 4 GB / 30 días por unos 6 €
Necesitarás pasaporte para la compra
En términos generales, la gente nos ha parecido cercana y amable, especialmente las personas mayores. Muchos continúan su vida laboral vendiendo frutas y verduras en pequeños puestos; siempre que hemos podido, hemos elegido comprarles a ellos.
Un aspecto llamativo es el fervor religioso, en uno de los pocos países del mundo donde cada generación joven parece ser más religiosa que la anterior.
Cómo llegar desde el aeropuerto
Transfer del alojamiento: 20–30 GEL
Taxi (Bolt o Maxim): opción cómoda tras comprar una SIM
Bus 37: 0,5 GEL hasta el centro (llevar dinero exacto)
Cómo moverse por la ciudad
A pie: el centro de Tiflis es muy accesible
Metro: 0,5 Lari por trayecto, frecuente y poco masificado (tarjeta reutilizable)
Taxi: muy económico con apps como Bolt
Bus: fácil de usar con Google Maps
Marshrutka: conviene conocer las líneas o preguntar
Las furgonetas salen desde varios puntos de la ciudad. Nosotros viajamos desde Avlabari.
Precio: 40 GEL
Duración: 5–6 horas
Consejo: comprar o reservar el billete con 1–2 días de antelación
Si no es posible, llega con al menos 45 min de margen. En nuestros trayectos, las furgonetas salieron antes de lo previsto al completarse las plazas.
Preguntas útiles antes de subir:
Lugar exacto de llegada
Estilo de conducción (algunos van “en modo rally”)
Aire acondicionado (no todos lo tienen)
También existe la opción de tren nocturno.
Compramos los billetes de primera clase con tres semanas de antelación en taquilla; el proceso resultó fácil. En la estación principal hay varias ventanillas de venta; únicamente hay que dirigirse a la máquina de la sala de espera para obtener un número y esperar a que llegue tu turno.
El día del viaje, el acceso a los trenes está disponible desde media hora antes de la salida. El personal de los vagones revisará los billetes y los pasaportes; una vez el tren está en marcha se hará entrega de sábanas, funda de almohada y una pequeña toalla. No olvides llevar tu propio papel higiénico, pues no hay a bordo.
La comida que más disfrutamos fue la elaborada por la propietaria de la casa de huéspedes Lagami, en Mestia Ofrecen un menú diferente cada día por 25 GEL por persona, con productos frescos y caseros. La única condición es estar alojado para poder disfrutar del banquete.
Fruto del amor de los georgianos por su tierra y el vino, existe una leyenda que narra que, cuando Dios repartía trozos de tierra entre los habitantes del planeta, los georgianos se entretenían en un festín regado con vino y se quedaron sin asignación. Al reclamar posteriormente, Dios les preguntó dónde estaban durante el reparto; ellos respondieron que estaban brindando por Él. Sorprendido, Dios les ofreció el último territorio disponible, el que había guardado para sí mismo.
Al margen del vino, nos sorprendió encontrarnos con “cervecerías”, establecimientos que venden cerveza a granel. También es frecuente hallar secciones de este tipo en algunos supermercados.
Todo lo relativo a la obtención de visados está sujeto a posibles actualizaciones, por lo que es fundamental confirmar la información a través de organismos oficiales, como la embajada o el consulado.
Los ciudadanos españoles pueden consultar:
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Uno de los momentos que más nos gustó fue disfrutar de una tranquila puesta de sol desde la escalinata de la Catedral de la Santísima Trinidad, sin apenas turistas. Esta catedral, visible desde casi toda la ciudad, es la construcción religiosa más grande del país y un símbolo del renovado resurgir espiritual de Georgia. El conjunto incluye una capilla y bonitos jardines con una escalinata que permite contemplar la avenida Nikoloz Baratashvili. Desde el río, el camino asciende durante unos quince minutos a pie. Desde la plaza Avlabari, se encuentran pequeños establecimientos como puestos de fruta y panaderías.
Subir a la fortaleza de Narikala en teleférico es un ritual para cualquier visitante. El ascenso comienza en Rike Park (2,5 GEL), donde también se encuentra el moderno Palacio de la Música. Cruzando el Puente de la Paz, se llega a una calle peatonal que conecta con el puente Metekhi. Desde allí, las calles Erekle y Sioni y otras callejuelas albergan bares y cafeterías frecuentados por turistas. También se puede visitar la Catedral de Sioni. En la dirección opuesta, la calle Shavteli asciende hasta la Plaza de la Libertad, pasando por antiguas murallas. Este recorrido puede hacerse en sentido contrario, comenzando desde la parada de metro plaza Tavisuplebisi.
Otro paseo recomendable es la Avenida Rustaveli, que conecta la estación de metro del mismo nombre con la Plaza de la Libertad. Aquí se encuentran la mayoría de los edificios monumentales de la ciudad: Parlamento, Teatro de Ballet y Ópera, Museo de Arte Moderno, Galería Nacional, Museo Nacional y el Teatro Alexander Griboedov.
Notas
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No te pierdas algún trayecto en metro; es económico y sus estaciones destacan por su longitud. Además, viajar en metro permite observar un lado menos turístico de la ciudad.
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Cerca de la estación de Avlabari, si tienes hambre, visita Dukhani Bar, con buena comida casera a precio razonable, junto a Khinkali House.
Hicimos una parada de aproximadamente una hora en el Parque local de Borjomi, especialmente pensado para familias. Si viajas con niños, no deberías perdértelo; de lo contrario, puedes seguir de largo.
Aunque hay un parking de pago justo en la entrada, encontrar aparcamiento en las calles cercanas es muy sencillo. Antes de entrar al parque, nos desviamos con el coche para ascender hasta el mirador (donde termina el teleférico), unos tres kilómetros de subida. Desde arriba la visión es algo limitada, por lo que tampoco se obtiene una panorámica destacada. A partir del final de la autovía, las vistas mejoran al seguir la ruta junto al río Kura.
La segunda parte del día la dedicamos a visitar la Fortaleza de Rabati y algunos edificios históricos en los alrededores de Akhaltsikhe: el Monasterio Católico, la Iglesia de Santa Marina y la vieja sinagoga.
En cuanto a la Fortaleza de Rabati, principal atracción de la localidad, nuestra impresión fue agridulce. Desde un punto de vista estético es un lugar fotogénico y disfrutable, pero todo lo que se ve fue reconstruido entre 2011 y 2012 sobre ruinas, con el objetivo de impulsar el turismo. Los amantes de la historia más purista podrían quedarse con las ganas de conservar la emoción original de las ruinas.
La visita dura aproximadamente 2 horas (entrada 6 GEL). Se puede acceder en autobús (1 GEL), evitando un kilómetro de cuesta, especialmente recomendable en verano. El recorrido interior es lineal, aunque es posible ascender y descender entre las distintas plantas. Desde la parte final comienza el descenso hacia un punto distinto a la entrada. En el viaje de vuelta, paseamos por los alrededores del Castillo de Khervitsi.
Ahora, piensa por un momento en la paz que se respira en la aldea de una comunidad de los Amys, al margen de todo sonido industrial; eso es lo que se percibe en el núcleo de Kutaisi. Alrededor de él, una versión suave del apocalipsis. Al otro lado del río se halla la zona residencial, donde encontramos calles cortadas, levantadas, agujereadas, edificios semiderruidos, abandonados… algunas calles parecen que acaban de salir recientemente del campo de batalla.
En un par de horas se puede recorrer el centro de la localidad. Otro de los lugares que no debe faltar en la visita es el mercado de frutas y verduras (bazar central), donde se puede observar la elaboración de los encurtidos, adquirir miel ecológica, frutos rojos, degustar algunos quesos caseros o llevarse productos típicos de la zona como Churchkhela, Sulguni, Tkemali o Adjika. En el lado opuesto a los puentes encontramos la fuente de Colchis; una de sus peculiaridades es que entre sus múltiples figuras se halla la de El Tamada (maestro de ceremonias), tan presente en la cultura georgiana.
No muy alejado del centro está la sinagoga. La mayor comunidad judía de Georgia se encontraba en este barrio.
La Catedral de Bagrati es el único punto de interés que queda relativamente alejado del centro, ya no por la distancia, sino por el perfil empinado del recorrido. Su restauración concluyó en 2012. Tras haber sido destruida por los otomanos, tuvo el honor de haber pertenecido durante tres años a la lista de patrimonio de la UNESCO, hasta que quedó excluida por fallas en su reconstrucción. Se halla aproximadamente a 1 km de la oficina de turismo.
| Catedral de Bagratis |
En la ruta hacia Mestia hacemos un par de paradas: la primera es para disfrutar de los jardines y el exterior del Palacio de Dadiani, en Zugdidi; la segunda, unos kilómetros más al norte, en la presa de Enguri, la más grande del Cáucaso.
La carretera para llegar a Mestia está en óptimas condiciones, aunque hay que extremar la precaución con las vacas que se cruzan en cualquier lugar y con las lluvias, pues pueden producirse desprendimientos. Antes de viajar a Georgia nos preocupaba tanto el estado de la carretera como el posible aluvión de furgonetas dando viajes de un lado a otro; apenas encontramos tráfico tanto a la ida como a la vuelta. En total, nos llevó unas siete horas desde Kutaisi, contando con paradas. Para más información sobre la ruta en carretera, puedes visitar la entrada donde detallamos nuestra experiencia sobre cuatro ruedas.
El Alto Svaneti y sus torres defensivas, construidas a partir del siglo XI, han sido declaradas patrimonio de la UNESCO.
Como alternativa, se puede reducir la etapa hasta el mirador de la Cruz, desde el cual, en días despejados, se puede ver la localidad; en este caso, el ascenso se reduce a unas dos horas, con mucho menos tiempo de descenso. También es posible ascender un tramo desde un punto que ofrece una nueva vista panorámica de Mestia, en un buen mirador al inicio de la zona arbolada, justo después de que el camino gire a la derecha. Al llegar a una bifurcación con una "escalera de piedra", hay que tomar el camino de la derecha. Para mayor facilidad, se puede visualizar la ruta en la app Maps.me.
Hasta el mirador también se puede subir en vehículo todoterreno. Si se contrata un taxi privado, la tarifa ronda los 120 GEL, algo más por acercarse hasta los lagos.
Desde Mestia se pueden disfrutar de varias vistas panorámicas, por ejemplo: desde la iglesia junto al Museo Etnográfico, del conjunto de torres principales desde la pequeña plaza triangular junto a la trattoria del pueblo, o de la población vecina de Lagami y las montañas desde la misma puerta de la trattoria.
Museo etnográfico y de historia (10 GEL). Consta de seis exposiciones fijas que incluyen armas medievales, grabados, joyas, textiles y otros objetos que cuentan la historia del estilo de vida de los Svan.
Museo de la Casa Margiani, en la misma calle donde se inicia la ruta de los Lagos (Lanchvali). Al igual que en el museo anterior, se puede conocer la vida de los ancestros de la zona. También hay una torre abierta al público con el único aliciente de las vistas desde su azotea. Consta de tres plantas; el ascenso a cada una supera en dificultad al anterior, y descender por las rudimentarias escaleras de madera es toda una odisea.
Casa Museo del alpinista Mikheil Khergiani, donde además de la torre anterior, hay otra torre y vivienda accesible al público.
Ruta del Glaciar Chaaladi
El punto de origen de la ruta está a más de 10 km de Mestia, por lo que conviene llegar en coche propio o en algún medio de transporte. Evita caminar desde Mestia, perderás tiempo valioso. Nosotros tardamos algo menos de cuatro horas en completar la ruta de ida y vuelta, caminando a un ritmo tranquilo y realizando varias paradas para tomar fotos.
Si viajas en verano, no es necesario alcanzar la parte más alta; una vez que se divisa la lengua del glaciar, las vistas no mejoran acercándose más. Evitar esta última parte de ascenso por las rocas y piedras permite ahorrar aproximadamente una hora.
Sky Lift – Ascender en telesilla
A unos 8 km de Mestia se encuentra el telesilla que lleva a la cumbre del Tetnulti. Para llegar hasta allí, primero se puede subir a un primer telesilla junto al Museo Etnográfico, que deja cerca del inicio del Sky Lift. Las vistas desde este primer telesilla son de las más impresionantes de la zona.
También es posible llegar al Sky Lift en coche propio, ya que la carretera se encuentra en perfectas condiciones, o en taxi privado, pagando además por la espera (unos 30 GEL).
Paseo en coche hacia Ushguli
Recorremos unos 20 km hasta llegar al puerto de montaña junto al lago Ughviri. Aunque ya habíamos descartado la visita a Ushguli, queríamos aprovechar el coche para explorar parte de la ruta y los alrededores de Mestia. La mayor parte de la carretera hacia Ushguli está en buenas condiciones, quedando intransitable únicamente el tramo final.
Los paisajes siguen siendo sorprendentes; la carretera sigue el curso del río hasta desviarse y comenzar el ascenso al puerto. Pasamos por varias poblaciones, todas con sus legendarias torres defensivas. Nos llama la atención que ninguna dispone de acceso asfaltado desde la carretera principal, por lo que quedan totalmente aisladas durante varios meses en invierno.
Otras opciones muy populares son:
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Viajar a Ushguli, una de las localidades más altas de Europa, con más torres conservadas y punto de inicio para ascender a la montaña más alta de Georgia.
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Realizar otras rutas de montañismo en la zona.
| Glaciar Chaaladi |
Telecabinas en Chiatura
Los viejos telecabinas, valioso gancho turístico, han cesado su actividad desde junio de 2019. En 2013, 17 líneas estaban en servicio; algunas menos en 2017. Para 2019, unos meses antes del cierre, únicamente tres seguían funcionando. Seamos honestos: Chiatura puede volver loco a más de un rarito, pero es solo eso, una joyita para selectos cazarrecompensas. Aun así, hay instantáneas que no podrás resistir la tentación de capturar.
Si observas el mapa de Chiatura y prestas atención al número de telecabinas que hay en la ciudad, podrías pensar que hablamos de una rica ciudad alpina llena de lujosas mansiones y coches de alta gama. Todo una ilusión: viejos "Lada", edificios abandonados y una colección de ataúdes de hierro (como llaman los vecinos a los telecabinas) decoran la ciudad del manganeso.
Chiatura llegó a producir el 60 % del manganeso mundial en su momento de esplendor. El abrupto perfil orográfico de la ciudad hizo que el gobierno soviético, allá en los años 50 del pasado siglo, llenara la ciudad de una extensa red de cableado con el fin de conectar cualquier barrio o poblado cercano rápidamente con el centro urbano; la mayoría de sus habitantes vivían directa o indirectamente de la actividad minera.
Hoy en día todo parece seguir más o menos igual, o al menos era así hasta que en 2017 un reportaje de la BBC puso a la ciudad en el punto de mira al denunciar el nulo mantenimiento de este medio de transporte. La mayoría de las líneas seguían funcionando desde 1954. Parece que se produjo algún tipo de causa-efecto, pues en julio de 2019 la nueva estación central de telecabina estaba prácticamente culminada; sin embargo, ninguno de los telecabinas de la ciudad se hallaba en funcionamiento.
La burbuja en la que se ha instalado la ciudad también se percibe a la hora de tratar con los locales. Es el único destino donde no pudimos hablar en inglés con nadie; sin embargo, esto no supuso un impedimento para comunicarnos y que nos mostraran toda su amabilidad.
Cerca de Chiatura se puede visitar este curioso monasterio ubicado sobre una roca, del estilo de los de Meteora, en Grecia. Se cree que fue construido por monjes ermitaños del Medio Oriente.
Se puede llegar casi hasta los pies del monasterio con un vehículo convencional. Es recomendable aparcar el coche antes de la gran bajada final.
Nuestro paso por Gori se redujo a un pequeño paseo en coche por las calles principales, un breve paseo por el parque Stalin y una visita al aseo del museo homónimo.
¿Te imaginas un museo de Hitler en Austria o algo parecido sobre Franco en España? Mmmh… bueno, corramos un tupido velo sobre esto último. El caso es que habíamos decidido no contribuir con un solo Lari a la conservación de su memoria. Llegamos hasta Gori con el fin de comprobar con nuestros propios ojos si esta ciudad seguía impregnada de un tizne soviético, como habíamos percibido en Chiatura; nada que ver una con otra.
De todos los pueblos que hemos visitado, este es el más turístico. Motivos no le faltan: cercanía a Tbilisi y una zona monumental declarada patrimonio de la UNESCO. Como consecuencia, también es la ciudad más cara.
La atracción principal en el centro urbano es la Catedral de Svetitskhoveli, uno de los principales lugares sagrados del país. No muy lejos de allí se encuentra otro de ellos, el monasterio de Jvari, desde el que además se disfruta de una preciosa vista de la localidad y de la confluencia de los ríos Kura y Aragvi.
| Mtskheta |
Gudauri es una población volcada en su estación de esquí. Observamos que se están construyendo multitud de nuevos hoteles y apartamentos, muchos de ellos dirigidos a la clientela rusa.
Si viajas fuera de temporada de esquí, como probablemente sea, el atractivo principal es la carretera en sí misma: una ascensión serpenteante con unas espectaculares vistas. El camino no pierde interés tras la localidad alpina, y apenas 4 km después de pasar Gudauri nos encontramos con el monumento a la amistad entre el pueblo georgiano y el ruso. Las vistas desde ahí son de vértigo. Si eres aficionado al parapente y quieres practicarlo en un entorno único, estás de enhorabuena.
La carretera de montaña continúa y hay varios miradores donde detenerse. Posteriormente se desciende hasta Kobi; poco antes, justo hasta donde llegan los telecabinas más lejanos de Gudauri, se toma el desvío para ir a la Garganta de Truso.
| Furgoneta en Gudauri |
| Monumento al a amistad entre Georgia y Rusia |
Antes de llegar hasta Stepantsminda nos detenemos en la misma carretera, a la altura de Tkarsheti. Una vez más, nos sorprendemos con las vistas. Un buen sitio para comer en ruta es el restaurante Tsanareti; a nosotros nos gustó mucho.
Ascendemos hasta la iglesia de la Trinidad de Gergeti. Antes de 2019 era inviable el acceso para vehículos que no fueran 4x4. Hoy en día, si no hay nieve en la carretera, cualquier vehículo puede ascender hasta aquí. La ruta a pie desde la ciudad, recomendada por los virtuosos del senderismo, puede llevar varias horas con un desnivel considerable.
| Iglesia de la Trinidad |
| Montañas del Cáucaso junto a Stepantsminda |
Pasamos de largo los restos del castillo de Ujarma. Poco después, la carretera nos lleva hasta el puerto de montaña de Gombori y desde ahí descendemos hasta los modestos monasterios de Shuamta, cercanos a Telavi.
Telavi es un pueblo acogedor pero sin grandes atractivos, ubicado en el valle de Alazani. Rodeado de viñedos, aquí comienza la ruta del vino, entre cuyos productos destacan las variedades Saperavi, Tsinandali y Kindzmarauli. En los alrededores de Telavi se puede visitar el monasterio de Alaverdi y la fortaleza de Gremi. Fue el único lugar donde vimos que se pueden alquilar motos para explorar los alrededores.
| Monasterio Shuamta |
A pocos kilómetros de Telavi, en dirección a Sighnaghi, nos encontramos con el Palacio y Jardines de Alexander. El palacio es de pago y alberga una colección de pintura; los jardines no tienen interés alguno en verano, aunque cobran una pequeña entrada por el acceso. Se puede acceder gratuitamente junto al edificio Radisson, por la parte de atrás.
La última parte de la ruta la dedicamos a visitar la pintoresca localidad amurallada de Sighnaghi, probablemente la más bonita de todas las que hemos visitado en la ruta, lo cual dice bastante a su favor, aunque no sé si lo suficiente. Al estar relativamente cerca de Tbilisi y muy próxima a la frontera con Azerbaiyán (los azeríes son los nacionales que más visitan Georgia), siempre está muy concurrida, con lo que la localidad invierte en la conservación y mejora de calles y fachadas para mantener la rueda turística funcionando. La iglesia de San Jorge, a escasos kilómetros de la villa, merece una visita.
| Sighnaghi Y hasta aquí la ruta por Georgia. Si echas algo en falta o te gustaría añadir algo más, no dudes en dejar un comentario. Si estás pensando en recorrer otros territorios del Cáucaso, puede que también te interese esta otra entrada sobre la ruta que realizamos en coche por Armenia.
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Excelente artículo, fotos espectaculares. Los paises del Cáucaso siempre han tenido ese halo de misterio que los hacen interesantes.
ResponderEliminarDesde luego, todos ellos siguen atados al pasado mientras luchan por terminar de desarrollarse de forma independiente.
ResponderEliminarMuy ilustrativo, felicidades ... voy a Georgia por 4 días el próximo mes, me hospedo en la capital, ¿tendrás algún par de consejos?
ResponderEliminarHola Lalo.
ResponderEliminarGracias. Un día para conocer Tbilisi es suficiente, por suerte, hay varias excursiones que puedes hacer desde ahí volviendo a dormir a la capital. La que no me perdería por nada es la visita a Kazbegi, es un día largo pero hacen varias paradas y se hace ameno. Como imagino que habrás leído, nosotros lo hicimos en vehículo de alquiler pero nos fuimos encontrando con muchos autobuses y furgonetas durante la jornada. Los otros dos días va en función de gustos, personalmente no me gustó mucho Mtskheta, que suele ser uno de los destinos favoritos entre los locales y que normalmente entra dentro de la visita a las ruinas de Uplistsikhe. El monasterio de David Gareja es otra opción a valorar. En fin, lo dicho, depende de gustos, si estás interesado en museos etc. puedes pasar incluso dos días en Tiflis.
Saludos