sábado, 8 de octubre de 2016

Ruta en coche por el sur de Italia






Cuatro días recorriendo parte del sur de Italia sin llegar a adentrarnos ni en las profundidades de su “punta” ni su “tacón” (queda pendiente para otra ocasión). Esta ruta es la primera parte de un viaje de 11 por Italia entre fin de 2014 e inicio de 2015. Posteriormente nos desplazamos hacia el centro para explorar las regiones de La Toscana y Umbría Puedes consultar aquí la información general de la Ruta de viaje por Italia


Entra aquí para ver el mapa de la ruta al completo
1  Pisa - Ercolano Traslado
La ruta se puede hacer por la costa hasta Roma sin ningún atractivo más que  ahorrar en peaje o por el interior viajando por Orvieto. Si hay tiempo suficiente otra opción puede ser parar en Cittá della Pieve, para eso habría que aterrizar por la mañana, en nuestro caso, tuvimos la mala suerte de
encontrarnos con un día muy lluvioso y decidimos evitar las paradas, de hecho recorrimos los 560 kilómetros que separan Pisa de Ercolano (por la costa) sin darle descanso al limpiaparabrisas.

2  Ercolano - Nápoles ★★★
Herculaneum
Si eres un apasionado de la arqueología mejor sáltate este párrafo. Las ruinas de Herculaneum serán, con toda seguridad, mejor valoradas por la mayoría de los amantes de la historia. Si además incluyes que el precio de la entrada es de 11€ tampoco ayuda mucho... ojo... 20€ si se quiere visitar también Pompeia (que tiene el mismo precio.) Nosotros optamos por Ercolano en lugar de las archiconocidas ruinas de Pompeia tras leer muchos comentarios favorables en internet  y creo que habríamos dado la misma valoración de haber visitado las ruinas más famosas. DECEPCIONANTE sería el resumen más escueto y acertado que podríamos hacer.


Ruinas de Herculaneum desde el puente de acceso
Antes de llegar hay unas vistas exteriores desde un puente-pasarela por el que hay que pasar para llegar al acceso, quisimos pensar que habría mucho más que lo que estaba al alcance de nuestra vista y aunque nos temíamos lo peor nos dijimos a nosotros mismos. ¿Cómo ir a Nápoles y no visitar los restos de la ciudad absorbida por una de las una de las mayores erupciones volcánicas de la historia? Pues sí, esa pregunta que el turista se pregunta alguna vez en cada viaje: ¿merecerá la pena? y que casi siempre responde bien gracias a su instinto viajero, no nos sirvió en esta ocasión para esquivar lo inevitable.
Otra actividad que se puede hacer es ascender al cráter del Vesubio, nosotros nos la saltamos.

En el interior de Herculaneum

Nápoles ★★★
La estación de Toledo, a la que le dio vida el arquitecto catalán Óscar Tusquets y que late muy cerca del barrio español...  fue galardonada  con el premio Emirates al edificio público del año 2013; junto a las de “Dante” y “Museo”, en pleno centro, son recientes atractivos turísticos subterráneos que complementan la visita de los clásicos terrenales. Ascendiendo por su red de túneles celestes nos presentamos en Nápoles, una ciudad que rezuma un cierto aroma español, especialmente en su palacio real, principal legado tras casi tres siglos de presencia hispana, aroma con historia que queda rápidamente diluido por su vivo presente, cargado de ingredientes suficientes como para dejarte un sabor de boca extraño pero agradable aunque no tenga nada que ver con “la Italia” que tienes en mente... Tengo dudas sobre si la Campania es a Italia lo que Andalucía es a España, pero lo que está claro ques que una cosa no es la otra, porque pasear por  la tercera gran urbe transalpina nos transportará, por momentos, a diferentes lugares del mundo como, veremos a continuación.

Estación de Toledo, en el metro de Nápoles
La primera toma de contacto, si se prolonga el viaje a través de la plaza Garibaldi y por extensión sus alrededores, nos llevará a una atmósfera más propia unas veces de una película de cine donde un puñado de asiáticos disputan una partida de naipes en el Chinatown de cualquier megalópolis ... otras veces digna del norte de África con edificios desgastados, viejo mobiliario callejero, pequeñas plazas que hacen las veces de salones sociales con conversaciones, raramente  en italiano...

Según nos vamos acercando al centro aumenta el número de callejones, (en los alrededores de la Via Tribunali son tan bellos que hasta la suciedad se torna invisible)  en los cuales  gris del decorado se compensa con un colorido de ropa colgando del cielo y de las flores ofrecidas a los a las figuritas de vírgenes y santos que descansan a la vuelta de cualquier esquina. Imágenes divinas que no son difíciles de  descubrir tatuadas en muchos de sus ciudadanos y que nos recuerda, una vez más, que  tradición y religión son estandartes de gran parte del sur de Europa.

A lo largo de la Vía de toledo se extiende la calle comercial por excelencia, nos recuerda que Nápoles es también parte de occidente, con sus “otros vicios”: comprar, consumir, lucir... Hecho que también queda patente en las principales calles del centro histórico, donde muchos de los turistas suelen hacer interminables colas para degustar pizzas  o dulces de los locales con más renombre en las guías de turismo.

Nápoles, engalanada por navidad.
Perpendicularmente a la vía Toledo  encontramos una serie  de calles estrechas (primohermanas de las que nacen desde el centro de Buda y se dejan caer hacia Pest configurando “la joya” de Hungría) donde grandes edificios contiguos, algunso de ellos grisáceos, que nos recuerdan los de los barrios obreros soviéticos  descansan ligeramente inclinados a merced del Castel Sant’ Elmo que vigila el día a día napolitano, que no la noche... Sin duda estos edificios tienen más arte, sus balcones, su decoración, el sonido de las calles, en resumen... la vida que bulle  sin parar...
Desde aquí no se divisa el hermoso Danubio, ni hace falta...allá, al fondo, encontramos otra obra magnífica de la naturaleza: el Vesuvio.

Si extendemos nuestro periplo a lo bordo de uno de los antiguos vagones del circumvesuviano dirección Pompeia o Ercolano y nos detenemos en alguna de las pequeñas poblaciones contemplando la vida diaria de alguno de los mercadillos nos sentiremos confundiremos de nuevo, esta vez con algún rincón de  Albania. Es probable que no deje indiferente a nadie, como suele decirse  de tantos lugares... Esta ciudad tiene la maravillosa cualidad de evocar recuerdos de otras ciudades, incluso países.

Plantearse el alojamiento a las afueras de Nápoles no solo no es nada descabellado sino que es altamente recomendable, especialmente si se llega en coche y se pretende huir del ajetreo. Las localidades al sur de Nápoles garantizan tranquilidad para los que lleguen con coche de alquiler y traslado al mismo centro de Nápoles a bordo del Circumvesuviano, un tren que recorre el litoral. Nosotros nos alojamos a las afueras de Ercolano.

Conducir por los alrededores de Nápoles puede agotar la paciencia de más de uno. Tómatelo con calma. He llegado a pensar que la única diferencia entre la conducción napolitana y la india es que en este último, al menos, avisan a base de bocinazos cada movimiento. Otro aspecto que nos llamó muchísimo la atención fue el modus operandi que tienen muchos conductores a la hora de aparcar. Da igual lo mal que lo dejen, lo importante es no hacer ninguna maniobra y estorbar lo máximo posible... Pero no te preocupes en exceso, en el resto del país no hay apenas diferencia sobre el conduccion con respecto a España salvo un pequeño detalle: te encontrarás much@s, much@s italian@s amantes del uso y disfrute del carril central de las autopistas, da igual que el de la derecha esté totalmente despejado, muchos no lo usarán.

3 Ercolano - Costa Amalfi - Matera ★★★★
Otra opción es incluir Ercolano o Pompeia si no se ha visitado el primer día. No hay mucho que hacer entre la costa y nuestra siguiente parada, la cual es ineludible

Costa amalfitana ★★★
Simplemente disfrutar de las vistas que ofrece un paseo en coche ya merece la pena. El contrapunto, es muy difícil aparcar en los pueblos, al menos, sin pagar. Mejor recorrerla en el sentido Sorrento - Salerno y no al revés.  Haciéndolo así se viaja siempre por el carril que va pegado al mar. Prácticamente todo lo que hay que ver está entre Positano y Amalfi. Es bastante difícil elegir entre los distintos pueblos que descansan sobre este litoral tan agreste, destacaría Positano y Furore, pero el resto bien pueden merecer un paseo. 


Juego de azules

Nos detuvimos brevemente en ambos aunque creo que lo mejor es observarlos desde la distancia. Hicimos un sinfín de paradas para disfrutar de las vistas a lo largo de la carretera o incluso que surgen sobre o bajo ésta, como el Fiordo de Furore. Sinceramente creo que ya sea en verano, por lo masificado o en invierno por ser una zona netamente estacional, este paseo por la costa encaja perfectamente en una jornada de desplazamiento. No haría noche aquí en invierno ni lo escogería como destino de media estancia en verano.

Vistas de la costa Amalfitana
Matera  ★★★★
Es la joya de la corona en el sur, antigua ciudad de piedra y capital de una provincia donde hasta los años sesenta la gente vivía en cuevas permanente habitadas durante siglos: los Sassi, patrimonio de la UNESCO.  No hay que perderse tampoco una visita nocturna. El aparcamiento en Matera es complicado, iría directamente a probar suerte en la plaza Giacomo Matteotti, una explanada mediana y cercana al centro.


Ercolano, la cara natural del sur de Italia
Vistas nocturnas de Matera, imperdible.
4 Matera - Alberobello - Polignano a  Mare - Bari - Trani - Barletta ★★★


Alberobello  ★★★

Es una ciudad con un conjunto de viviendas de aspecto troglodita, con viviendas realmente originales aunque cada vez más turística lo cual le resta parte de su encanto. Lo peculiar de estas viviendas denominadas trulli es que sus tejados están hechos únicamente con piedra (sin mortero) por tanto con forma semiesférica para poder sustentarse. Aunque hay varias repartidas por toda la ciudad, el conjunto más notable se encuentra en las inmediaciones de la catedral. Dejar el coche en calles aledañas sin necesidad de pagar no es complicado.


Los "Trulli" de Alberobello
Polignano a Mare  ★
Tranquila en invierno, parece que todo cambia al llegar el verano. Casi todo lo que hay que ver son las vistas de la calita (Spiaguetta de Polignano)  que hay entre dos acantilados y que más bien parece la desembocadura de un río. Éste capricho de la naturaleza, que ya de por sí es pintoresco goza, además, de un marco de fachadas de viejo blanco que nos recuerdan más a la cornisa del norte de África y  lo hacen aún más fotogénico si cabe. Merece la pena acercarse a los miradores que hay a ambos lados. Lo demás, pasear por el resto de calles no lleva mucho tiempo. Se puede encontrar aparcamiento fácil en la vía Lama Sant’Oronzo,  queda a escasos minutos del litoral.

Polignano a Mare, la belleza de la decadencia
Acantilados en Polignano a Mare

Bari  ★★

A pesar de disponer poco tiempo para recorrer el casco viejo, nos quedamos con la sensación de decadencia. Se percibe una especie de viaje en el tiempo al atravesar la avenida Vittorio Emanuele II y adentrarse en el entresijo de calles que quedan acorraladas contra el mar y arremolinadas entorno a la catedral. Bari no es un pueblo, entrar, aparcar, moverte, lleva algo de tiempo así que únicamente lo recomendaría en caso de que el día se quede cojo.


Escondidos en Bari

Trani  ★★★

Es un pueblo costero con un pequeño casco histórico y puerto. No hay mucho más que visitar aquí pero lo poco que hay tiene encanto, desde los barquitos del puerto hasta las calles peatonales de los alrededores de la catedral, sin olvidarnos de las calles Ognisanti y Zanardelli.
Paseo nocturno en Trani
Barletta   

Sólo lo utilizamos para dormir, presume de una playa bonita en verano. Se puede llegar a Trani en bici tranquilamente a lo largo del litoral.

5 Barletta - Roma   (Traslado)
La alternativa puede ser suprimir Roma e ir directamente a Umbría. Para nosotros era un punto de paso, no era nuestra intención visitar Roma en este viaje, esta ciudad merece su propia atención particular, sin duda, cinco estrellas... A pesar del poco tiempo del que dispusimos dimos un paseo espléndido en la tarde-noche-madrugada del fin de año por todo el centro y disfrutamos del ambiente de celebración.

Puedes continuar leyendo la ruta que siguió por La Toscana y Umbría en el siguiente enlace:

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