Serbia es un país que se revela poco a poco, en las conversaciones largas, en los gestos cotidianos y en todo aquello que no siempre aparece en las guías. Estas curiosidades son pequeñas claves para contextualizar un viaje a Serbia con la mente abierta, entendiendo mejor su historia reciente, sus contradicciones y su forma de estar en el mundo. Detalles que, sumados, ayudan a mirar el país con más contexto y menos prejuicios.
1. Hay un día al año que cada familia serbia celebra cuando coincide con el día del santo ortodoxo familiar. A esta celebración se le llama Slava. Es costumbre invitar a familiares, amigos y vecinos a tomar algo en casa a lo largo de todo el día. Los hijos varones heredan el slava del padre de familia. Esta celebración no tiene parangón en ningún otro lugar del mundo.
2. El serbio, el bosnio y el croata son el mismo idioma, con pequeñas variaciones. Generalmente, es conocido como serbocroata. El idioma macedonio es una mezcla entre el búlgaro y el serbio. En Eslovenia, la mayoría de la gente entiende el serbocroata.
3. El 1 de noviembre de 2024 se derrumbó parte de la fachada de la estación de tren de Novi Sad, llevándose por delante la vida de catorce personas. Esta tragedia prendió una serie de protestas estudiantiles que reclamaban depuración de responsabilidades en una primera instancia y que derivó en una serie de protestas pacíficas y a nivel nacional hacia el gobierno. En 2026 los estudiantes continúan movilizados con la intención de provocar la salida del presidente Vučić, que lleva en el poder desde 2014. La estación de Novi Sad sigue cerrada y los viajes en tren hacia y desde aquí se toman desde la vecina localidad de Petrovaradin.
4. La crispación política también está presente en la sociedad serbia, que se ve atrapada entre dos polos, agudizándose tras el estallido de la guerra en Ucrania. Si hace unos años la sociedad serbia estaba dividida entre proeuropeos y prorrusos, hoy en día me aventuraría a decir que, en caso de producirse un referéndum, el deseo de formar parte de la Unión Europea no alcanza el 50%.
5. Serbia no sólo tiene una gran diáspora en Europa y Estados Unidos, sino que, además, la mitad del territorio de Bosnia y Herzegovina está habitado por ciudadanos de etnia serbia.
6. El conflicto en Kosovo sigue sin resolverse. A pesar de que la UE ha presionado a Serbia para que reconozca la independencia de Kosovo como requisito para una futura adhesión, ni la clase política ni la sociedad parecen dispuestas a dar ese paso. Mitrovica, en Kosovo, ejemplifica esta división: una ciudad partida en dos, con comunidades que viven separadas y con heridas aún abiertas. Recuerda a Berlín durante la Guerra Fría, a Nicosia hoy en día, o a Sarajevo y Mostar, ciudades donde las fronteras invisibles marcan todavía la vida cotidiana de sus habitantes.
7. A nivel geopolítico, Serbia intenta mantenerse equidistante y cercana al mismo tiempo con las grandes potencias actuales. China ha realizado grandes inversiones en los últimos años en el país a nivel de infraestructuras. No es raro encontrarse con carteles o pintadas de PowerChina.
8. Serbia ha sufrido varias guerras recientes, además de los bombardeos de la OTAN en 1999. Si el pueblo serbio se representara con una palabra, sería “resiliencia”. Es corriente que algunas conversaciones sigan girando en torno a estos temas y que en la televisión se emitan documentales y programas de esta temática. En general, existe una desconfianza y desafección hacia la OTAN y lo que representa.
9. En 2027 se celebrará la Exposición Universal en Belgrado. Como consecuencia de esto, parte de la ciudad está cambiando a un ritmo acelerado, concretamente la que se asienta en las faldas del Danubio y que se ha bautizado como Belgrade Waterfront.
10. En una visita a Serbia nunca debe faltar tomar algo en una kafana (taberna tradicional); cuanto más de barrio, mejor, y si puede ser, interactuar con la gente local. Se dice que las kafanas más auténticas son las que ofrecen únicamente vino, cerveza y rakia. Actualmente, la mayoría de las kafanas ofrecen todo tipo de bebidas y también comidas.
11. El baloncesto es el deporte nacional, aunque los serbios practican todo tipo de deportes (últimamente hasta el pádel). Partizan y Crvena Zvezda (Estrella Roja), ambos equipos de Belgrado, son eternos rivales y el país se divide entre unos y otros.
12. Durante décadas los Splavs, o discotecas flotantes, han sido un reclamo para visitantes en Belgrado. En 2025 el gobierno local decidió moverlos de la ribera del río Sava y alejarlos del centro de la ciudad.
13. Los serbios hacen muchas bromas sobre el metro de Belgrado (que no existe), pero que lleva planificándose eternamente. Por algún motivo, tal vez por este mismo, tal vez por la Expo, tal vez por las obras del nuevo Dubái, como suelen llamar los locales al Belgrade Waterfront, el gobierno local decretó la gratuidad de todos los transportes públicos en Belgrado desde enero de 2025.
14. Aunque suene a tiempo pasado, en Serbia aún se permite fumar en los restaurantes. Algunos locales establecen zonas para no fumadores, aunque no suele haber una barrera física.
15. La principal construcción religiosa no es una catedral, sino un hram (templo). Usa esta palabra para encontrarlos en internet.
16. El pan en Serbia es casi una religión; se consume mucho, a diario y, si puede ser, calentito. Los típicos son el lepinje y el somun, de porción individual. Los encontrarás en cualquier pekara (panadería).
17. Otra palabra que te facilitará saciar tu hambre es roštilj. Literalmente significa “parrilla” y te servirá para encontrar kioscos o pequeños establecimientos donde venden las hamburguesas locales pljeskavica y otras opciones como el ćevapi. También se pueden encontrar surtidos de carne a la brasa, de uno o varios tipos de carne. Normalmente, se venden por kilo.
18. La música en Serbia tiene un carácter especial, especialmente lo que se conoce como “rock yugoslavo”. Suele decirse que, de haber cantado en inglés, algunas bandas habrían tenido un gran éxito internacional.
19. La moneda serbia es el dinar. Su tipo de cambio está estabilizado desde hace años. 1 € tiene el valor aproximado de 117,5 dinares serbios y es muy fácil conseguir cambio en cualquier ciudad.
20. Es costumbre que haya música en los restaurantes, cantantes en algunas kafanas y grupos tocando en los locales nocturnos. No te sorprendas si al terminar la noche encuentras a un grupo de serbios cantando y llorando con alguna canción tradicional, muchas veces cargadas de tintes nacionalistas.
21. La rakia es el aguardiente nacional, similar al pálinka húngaro, al eau-de-vie francés, a la grappa italiana o al orujo español. Si bien estos dos últimos únicamente se producen de la uva, los anteriores proceden de la fermentación de otro tipo de frutas, no exclusivamente la uva y, a veces, también de la mezcla de ellas. Los amantes de la rakia te recomendarán algún lugar casero donde comprarla. Un serbio nunca compra rakia en el supermercado.
22. Los embutidos ahumados forman parte de la gastronomía tradicional local. El jamón se consume normalmente de esta forma. Añadirle picante, especialmente a los chorizos, es otra de las costumbres. En las cartas de los restaurantes suelen aparecer surtidos para pedirlos como entrantes.
23. Los otomanos gobernaron Serbia durante casi tres siglos, dejando un amplio legado, también en la gastronomía, donde podemos encontrar el domaća kafa o café casero, que es un café de estilo turco.
24. A la hora de tomar algo con cuchara no te confundas. La chorba es diferente de la zuppa, la primera más espesa y la segunda más aguada. En el norte del país también es costumbre consumir gulash.
25. En Serbia podemos encontrar algunas salsas autóctonas que hay que degustar sin falta. Una de ellas es el ajvar (/aibar/), producido a base de pimiento asado, y la otra es el kaymak, difícil de describir, algo así como una crema de nata.
26. Si hay un desayuno típico en Serbia, este sería el de un burek con queso y un vaso de yogur líquido. El burek es una pasta hojaldrada y aceitosa que se suele rellenar de queso fresco, espinacas, carne o patata. Una alternativa más seca es la pita. En ambos casos se acompaña de yogur líquido, que se va bebiendo junto a la ingesta del burek. Te sorprenderá ver la cantidad de tipos de yogur y marcas que hay en los supermercados. El precio de una porción de burek en 2026 está alrededor de los 200 RSD. Personalmente, me quedo con la pita de queso. Por cierto, también hay versión dulce, de manzana.
27. La repostería no defrauda. No olvides probar los típicos baklavas, que en cada región de los Balcanes tienen su toque particular, o alguna palačinka (el crêpe serbio). En temporada invernal es típico encontrar dulces condimentados con semillas de amapola.
28. Si hay un alimento que conocen todos los niños por antonomasia es el Plazma. Unas galletas sin azúcar que también se comercializan en formato triturado y se utilizan en repostería, como por ejemplo a la hora de elaborar los marzipan (mazapanes) locales.
29. Hay algunos conceptos que han calado profundamente en la sociedad serbia, forman parte de su ADN y se pueden leer, pero no sentir si no has crecido en una familia serbia. Uno de ellos es el Inat. Es una de esas palabras que hay en cada idioma y que no tienen una traducción literal; vendría a ser algo así como la obstinación por concluir satisfactoriamente un objetivo a pesar de las dificultades que puedan surgir.
30. Existe otra palabra en serbio que se podría traducir algo así como el placer por disfrutar de algo cotidiano de forma tranquila. Esta palabra es Merak. Puede ser tomando un café, en una conversación, sentado y observando el entorno...
Quizás por todo esto Serbia no se entiende en una visita, sino en varias.

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