Las islas Filipinas




Deberías conocer Filipinas antes de que sea demasiado tarde, antes de que los dos grandes baluartes del país, su gente y su naturaleza, se acaben corrompiendo con la llegada del turismo de masas.


1 INTRO
Filipinas es un pequeño rincón de latinoamérica en el pacífico. Conocido internacionalmente por lugares como Boracay o el río subterráneo de puerto Princesa (una de las siete maravillas naturales del mundo) queda bastante alejado del resto del sudeste asiático y sigue siendo, todavía, el gran desconocido. No pretendas conocer todo el país en un viaje, ni en una vida. Por su ubicación y composición territorial no me plantearía llegar hasta aquí a menos que dispusiera, como mínimo, de un par de semanas completas, una semana como mínimo si tu plan es a hacer una extensión desde otro país para centrarte en una sóla isla como Coron o Palawan, ésta última, a mi modo de entender, la joya de la corona en Filipinas. Muchos viajeros  aprovechan  la entrada al país por Manila para desplazarse al norte de Luzón y descubrir los arrozales de Banaue y continuar posteriormente explorando otras regiones. Huye tan pronto como puedas de las de las grandes urbes (Metro-Manila y Cebú), la verdadera Filipinas empieza una vez que salgas de aquí.

Al igual que ocurre con las islas más remotas de Indonesia, la situación geográfica del archipiélago de Filipinas hace que hoy en día permanezca fuera de la ruta de la mayoría de los viajeros, hecho que se acentúa según nos alejamos de las dos grandes ciudades Manila y Cebú, a pesar de ello, que cada vez  son más los que deciden explorar algunas de sus islas, no te preocupes, son tantas las opciones a escoger que siempre quedará la posibilidad de disfrutar de ciertos rincones con total tranquilidad, a tu ritmo y a tu aire, gozando de la sensación de estar descubriendo, por momentos, un territorio virgen algo que difícilmente sentirás en otros destinos como Vietnam o Tailandia.

Su población, que ya supera el centenar de millones,  crece vertiginosamente y se expande a lo largo y ancho del  globo (cada año un millón de Filipinos salen a trabajar al extranjero). Dos lenguas oficiales, (espléndido el inglés hablado aquí) diecinueve regionales y cientos de otros dialectos dan fe de la riqueza cultural del país dividido tres grandes zonas geográficas tan diferenciadas entre sí que te harán creer que estás recorriendo diferentes países, desde los arrozales del norte en Luzón a las mezquitas de Mindanao pasando por los pueblecitos de arquitectura española ubicados principalmente en las Bisayas. Aunque la barrera más notable no es la administrativa sino la religiosa que  ha enfrentado históricamente a católicos y musulmanes.

ALGO DE HISTORIA
¿Sabías que el polifacético José Rizal no solo es considerado un héroe nacional en Filipinas sino también en España? Precisamente en Madrid, donde comenzó a escribir sus obras  se puede contemplar una estatua en homenaje a uno de los grandes defensores de la igualdad entre malayos y españoles y el reconocimiento de Filipinas como provincia española.  Fruto de los escritos de Rizal nació "Katipunan" en 1896, una sociedad independentista y clandestina  cuyos estandartes eran Bonifacio y Aguinaldo, este último, regresó a los pocos meses de un exilio para derrotar en muy poco tiempo al débil ejército español que se hallaba en plena guerra contra los Estados Unidos por la soberanía de Cuba. Para sorpresa e indignación del pueblo Filipino, España (que ya había perdido Filipinas) entregó la custodia de las islas al imperio americano. Por tanto, escasos meses después de haber derrotado al ejército español, el pueblo filipino se veía inmerso en otra guerra que dejó, entre las desgracias, una renombrada anécdota conocida como "los últimos de Filipinas" y protagonizada por un grupo de soldados españoles que, incrédulos o desconocedores del fin de la guerra, permanecieron meses encerrados en una iglesia.
2 LA RUTA
Si has decidido viajar a Filipinas, la cuestión principal será qué islas escoger entre las más de 7000 que componen su territorio. Nuestra experiencia, de poco más de cuatro semanas no será de gran ayuda pero probablemente te sirva para seleccionar o descartar algunos lugares. Te adelantamos que si te gusta bucear estás de enhorabuena, aunque... estoy seguro de que, si es así, ya habrás oído hablar de sus fondos marinos. Si vas a viajar pocas semanas, no intentes recorrer demasiadas islas pues perderás muchos días en desplazamientos y no llegarás a disfrutar de la esencia del país. Dependiendo de los días que dispongas yo dedicaría entre 4 y 7 días a cada una. Filipinas es para saborearlo con calma, aquí no hay grandes monumentos ni una hilera de puntos de paso contrarreloj que superar, si tienes prisa, mejor escoge otro país. Como ya te puedes imaginar este país da para dedicarle un viaje por sí sólo pero, si pretendes hacer un combinado con algún otro destino del sudeste asiático prácticamente puedes llegar desde cualquier sitio aunque por situación geográfica Vietnam e Indonesia parecen más proclives al emparejamiento.

Nuestro paso por las Bisayas queda enmarcado en una ruta de siete semanas que nos lleva a recorrer, en primera instancia,  Vietnam y seguidamente algunas islas de las Filipinas. ¿Por qué en este orden? Queríamos aprovechar nuestra energía del inicio del viaje para explorar Vietnam y dejar las playas de Filipinas para descansar y volver con fuerzas renovadas a España. Así que volamos desde Hanoi (donde concluyó nuestra ruta en Vietnam) hasta Manila y seguidamente hasta Bohol, desde donde comenzamos la segunda parte del viaje.

¿Por qué las Bisayas?
La decisión de centrarnos en las Bisayas vino fuertemente determinada por la climatología. Durante julio y agosto se producen fuertes tormentas y tifones en el norte quedando la región central relativamente protegida de estas inclemencias meteorológicas. Aunque pueda parecer que este hecho condiciona drásticamente un viaje por el país en la práctica no es así ya que sobran tantos motivos como islas quedan resguardadas y expectantes de ser conocidas. Tras haber puesto una chincheta a los lugares que queremos conocer (y sin importarnos empezar por una isla u otra) hay que ponerse manos a la obra para poder llegar de unos a otros y, aunque a primera vista puede parecer una ardua tarea, con un poco de tiempo y paciencia se pueden ir hilando gracias a las buenas conexiones tanto aéreas como marítimas. Si te animas a encajar las piezas del puzzle  antes de partir encontrarás buenas ofertas de vuelos. El orden de nuestro itinerario estuvo determinado por los precios de los vuelos, tuvimos suerte  de poder finalizar el viaje en El Nido antes de regresar hacia Manila y desde ahí hacia España, ya que resultó ser la combinación más económica, de no haber sido así lo habríamos hecho de otra manera.

En 2018 recorrimos las islas de Siargao y Camiguin ubicadas geográfica y políticamente en Mindanao.

MAPA 
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Lo que no hicimos (y mucha gente hace):
En ningún momento, ni antes, ni durante, nos propusimos conocer la archiconocida mini-isla de Boracay, aún hoy seguimos sin estar arrepentidos. Suponemos que es el destino turístico internacional mejor acondicionado del país, en contra de su fama precisamente eso, su fama, saturado, desvirtuado y con una calidad de aguas que empieza a levantar sospechas, tanto que la isla ha permanecido cerrada al turismo durante seis meses, entre abril de 2018 y octubre de 2018.
Otro de los platos fuertes del país y que pasamos por alto fue la expedición del túnel subterráneo de Puerto Princesa, declarado como una de las maravillas del mundo. Las razones por las que no fuimos son varias, requiere de un largo desplazamiento y ya habíamos visitado algunos túneles parecidos en Vietnam.
Durante el recorrido que hicimos por el sur de Cebú tampoco viajamos a Apo Island ni nadamos junto a los tiburones ballena en Moalboal.
Lo que nos hubiera gustado hacer (de haber tenido más tiempo):
Después de nuestra primera visita por el país nos quedamos con muchas ganas de explorar Camiguin, las islas Camotes y Coron, por este orden.  Descartamos los arrozales de Banaue, al norte de Luzón por las inclemencias meteorológicas. Si viajas en julio o agosto mira bien el tiempo, lo más probable es que tengas que abandonar la idea de conocer esta maravilla, al menos sin riesgos.
Al empezar a planear nuestra segunda ruta tuvimos que volver a descartar el recorrido por la zona de los arrozales ya que nuestra idea era viajar por libre en moto y de momento se necesita un guía para viajar por aquella zona, de todas maneras, lo que realmente nos echó para atrás es la previsión metereológica, muy adversa en agosto. Tras mirar y mirar sobre las islas camotes finalmente las dejamos fuera de nuestra elección aunque tal vez deberíamos haberlas incorporado, como te comentamos justo aquí debajo.
Lo que cambiaríamos (una vez concluido el viaje):
De nuestras primera aventura por Filipinas, lo único que cambiaríamos sería intentar ahorrar algo más de tiempo en los desplazamientos por ejemplo, no dormir en Puerto Princesa de camino hacia el Nido sino hacer el trayecto directamente desde el aeropuerto y no visitar la isla de Malapascua que queda algo lejos y con mala conexión.

Con respecto a nuestra segunda expedición tenemos varios cambios. Para empezar dos de las islas las descartaríamos: Coron y Cebú, la primera porque viajar hasta allí en temporada de lluvias no es muy atractivo y Cebú, de la que decidimos recorrer tranquilamente en moto y por libre su zona sur, no nos aportó nada nuevo. Tal vez el norte, con Bantayan o las Camotes habría sido mejor, tal vez haberse aventurado en otra isla... nosotros habríamos optado por alargar nuestra estancia en Camiguin y Siargao, donde estuvimos cuatro y cinco días respectivamente.
3 INFO
Todo cambia en mayor o menor medida en esta vida y nuevos aires suelen traer también nuevos matices. No sé en qué momento de la historia reciente del país, tal vez fue desde el principio y el sonido "f" nunca llegó a calar en el entramado auditivo local o bien sucedió con el paso del tiempo, tras la presencia americana en la isla, y el nuevo idioma no ligó bien con las lenguas precedentes... sea como fuere muchos bisayanos pronuncian un sonido más cercano a /p/ que a /f/ en las sílabas que incluyen "ph" y eso lleva a que aquí los Filipinos sean "pilipinos" y a muchos habitantes se les conozca como "Ponso" (de Alphonso).
¿Kumustas? Como estás, es el dialecto cebuano hablado en las Bisayas y que incorpora un gran número de palabras del español por ejemplo: cuchara, sábado, rotonda, ensaimada, multa... ¡hasta los números y las horas se dicen igual! El humo de barbacoas impregna el ambiente cada atardecer, por qué no pedir un pincho de "longaniza"? Pero si eres más de olla casera puedes degustar sus "pucheros". Además del cebuano, el resto del país habla tagalo, la lengua nacional, y la mayoría de la población domina perfectamente el inglés, que por cierto, para mi gusto, se habla la mejor versión de ese idioma que he escuchado. Además todos los carteles en el país están escritos en esta lengua. Las Iglesias que aún se mantienen en pie tras el tifón Haiyán te hacen viajar cientos de años atrás. No hay cuatro-casas-juntas donde no encuentres un billar ni pueblo donde no haya un puñado de gente arremolinada delante de una tele de cualquier bar aunque sea para ver anuncios! (muchas familias no disponen de tv en casa)
GASTRONOMÍA
En cuanto a la gastronomía... es punto y aparte, los filipinos tienen un concepto de restauración diferente al resto de asia: las eateries. Hay de todo tipo, a pie de carretera, con mesas y sillas de plástico, de madera, sin ellas, imitando un bar occidental, solo para llevar, de una olla única... pero ciertos elementos suelen ser comunes: uno:  se cocina bien temprano y, por tanto, se toma la comida del tiempo, hablando de temperatura, excepto el arroz (que se va haciendo con frecuencia) y algún plato que se haya cocinado recientemente. A veces se puede pedir que te calienten la comida en la sartén o en el microondas (raro, pero alguno hemos visto) aunque lo mejor es ir acostumbrándose a degustar los platos a temperatura ambiente. Dos: las raciones son pequeñas y los precios también. Si un plato te gusta, probablemente no te conformarás con uno, puede que ni con dos. El arroz nunca va a costar más de 10P (0,20€) salvo que sea con ajo (ahí el precio puede hasta doblarse). Los platos de verdura oscilan entre los 15P y los 30P y los de carne y pescado entre 30P y 60P. Los filipinos son amantes de la carne y, por consiguiente, de las barbacoas. Es muy difícil encontrar un plato que, al menos, una pequeña porción de carne.
ENLACES DE INTERÉS
BLOGS
Tus guías de viaje - Diario de viaje -
Hacia rutas filipinas - un variado de información -
WEBS
Pagasa (Web oficial de meteorología Filipinas)
Schedule.ph (para buscar traslados)
Malapascua.com (cómo llegar y más)
ARTÍCULOS


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